Un nombre para la grúa

Antía Díaz Leal
Antía Díaz Leal CRÓNICAS CORUÑESAS

A CORUÑA CIUDAD

CESAR QUIAN

Qué bonito sería tener un nombre para nuestra propia cigüeña metálica

11 may 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Hay una poesía distinta en el patrimonio industrial. Es posible que sea más difícil de comprender que la que encierra los muros de piedra de la colegiata o el silencio recogido de la plaza de las Bárbaras. Pero está ahí, hecha de versos de hormigón y de acero. Proyectos como la exposición de Peter Lindbergh en los antiguos silos de Cementos del Cantábrico muestran que una nave abandonada todavía tiene algo que decir después de echar el cierre.

O tal vez la poesía esté en la gente. En la que mira esas viejas naves, o la estructura de la Medusa, o el depósito de agua de O Ventorrillo y ve algo más allá del cemento, de los restos del carbón, de los rótulos desvaídos. El pasado jueves, una oyente llamó a la redacción de Radio Voz para lanzar una propuesta que no deja de ser una declaración de amor a ese patrimonio industrial. Acababa de escuchar que se iba a quedar en el muelle de Calvo Sotelo una de las grúas del Grupo Pérez Torres, que la donará a la ciudad. Como uno de esos paxaros de ferro, a los que cantaban María Manuela y Miguel, se quedará como parte de la historia del puerto, de la ciudad, de los operarios que han trabajado con ella durante años y que van a ayudar a crear el relato de su vida.

¿Y qué proponía esta oyente? Que le pongamos nombre a la grúa. Como a La Carola de Bilbao, me decía. Cuentan que la histórica grúa roja (que se alza orgullosa como parte del Museo Marítimo de la ciudad vasca) se llama así por una chica que cruzaba cada día la ría desde Deusto para ir a trabajar, cuando La Carola era parte de los astilleros. Cuando le damos nombre a las cosas, les regalamos una personalidad, una vida. Qué bonito sería tener un nombre para nuestra propia cigüeña metálica.