Coruñeses, pónganse a la cola

Javier Becerra
Javier Becerra CRÓNICAS CORUÑESAS

A CORUÑA CIUDAD

MARCOS MÍGUEZ

Cuando se hace cola por algo lo que se logra tiene un plus de épica que lo hace más especial

06 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Mira que la habremos visto veces. Pero sales de casa con tus cosas revoloteando en la cabeza y, de repente, tropiezas en Juan Flórez con una impresionante cola. Tardas unos segundos en reubicarte y ser consciente de lo que ocurre. Toda esa gente aguardaba ayer por el roscón de Glaccé, que queda doblando en Menéndez y Pelayo. Este año, por aquello de la distancia de seguridad, aún era más grande. Pasas al lado y no sabes si sentir lástima o sumarte a la causa para llevar un (riquísimo) roscón a casa.

El tema es que cuando se hace cola por algo lo que se logra tiene un plus de épica que lo hace más especial. Y hay una serie de colas típicamente coruñesas en las que todos, de una u otra manera, hemos estado metidos. Sin ir más lejos en lo temático, ahí está el roscón de Flory, en el Agra del Orzan. En lo temporal, ayer a las 9.55 horas más que una cola había un tumulto en el paso del Centro Comercial Cuatro Caminos a El Corte Inglés para las compras de última hora.

Aquí se han hecho muchas colas en la plaza de Ourense por entradas, de esas que dan la vuelta varias veces al quiosco (ahora se hacen para los bocatas de calamares). En Riazor, para renovar los abonos del Dépor. En la Fundación Barrié, para lograr alguna invitación de aquellos conciertos míticos que hacían. En la Favorita, a ver si suena la flauta de la suerte. En el poblado navideño de María Pita, cuando había trenecito infantil. En las heladerías Colón o Italiana, para sus helados. O el Coliseum para alcanzar la primera fila de Alejandro Sanz. Entre muchas otras.