¿Qué se piensan estos chef que es Galicia y los gallegos?

Cartas al director
Cartas al director CARTASALDIRECTOR

A CORUÑA CIUDAD

SANDRA ALONSO

09 oct 2021 . Actualizado a las 23:00 h.

 A Coruña tiene más clase 

El bochornoso espectáculo que protagonizaron « los michelines» de MasterChef en pantalla, es deplorable. Destrozaron una materia prima que ellos no poseen en sus lonjas ni por asomo; mancillando nuestro producto, manoseándolo sin ningún criterio culinario y el menor respeto hacia nuestra cocina. Las burdas y ridículas imitaciones de nuestro bonito acento ponen de manifiesto que son unos chefs de cuarta categoría -las estrellas son de chocolate blanco- y, como personas desearía que se quedasen en su Euskadi y Cataluña, musitando sus estupendos acentos autóctonos. A Coruña y los coruñeses tenemos más clase que ustedes. Por cierto Jordi, el gallego es una lengua no un dialecto. Antonio Costas. A Coruña.

 ¿Flexiteriana?

Flexi…¿qué? Sumándole esta pregunta a una cara de estupefacción, represento una de las escenas más repetidas que me encuentro cuando como en un restaurante. Soy flexiteriana, una persona que basa su dieta en el vegetarianismo, pero comiendo esporádicamente carne o pescado. Uno de los problemas que comparto con los vegetarianos o veganos es la escasez de platos que se nos ofrece desde el mundo de la restauración. Si bien es cierto que hoy en día la sociedad nos tiene algo más en cuenta, estos tipos de dieta todavía no han llegado a las cartas de los bares y restaurantes. Hago un pequeño inciso: incluir solamente una ensalada en el menú, no cuenta.

Nuestra dieta va más allá de los brotes vegetales. ¿Tardará mucho la restauración en entenderlo? Andrea Vilaplana Gómez. Barcelona.

  Soy de la generación Z y no quiero ser adicta a las redes 

¿Creéis que tras la caída de Instagram el pasado 4 de octubre nos hemos dado cuenta que no podemos vivir sin redes sociales? Esta es una pregunta que me hago y que creo que lleva a polémica. El hecho de que se cayera Facebook e Instagram, me ha hecho darme cuenta de cómo puede llegar a afectarnos el no estar conectados a las redes sociales. Pasé muchos momentos de altibajos ese día ya que por un momento pensé ¿qué hago ahora? Sin embargo me he dado cuenta que fue un día en el que pude ver más allá de la pantalla. Pude entender la adicción que tenemos con las redes sociales y el daño que nos hace el vivir en un mundo de color rosa donde no hay problemas. Pude abrir los ojos y ver la vida real, afrontar los problemas del presente y convivir y prestar atención a las pequeñas cosas que pasan en el día a día. No nos contagiemos y dependamos de si se cae el servidor de una red social para vivir con lo que nos rodea. Florencia Amundson Teves.