Afganos, choque de culturas

Cartas al director
Cartas al director CARTAS AL DIRECTOR

A CORUÑA CIUDAD

STRINGER

05 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Afganistar: pensar un poquito más

Desde la sociedad hay llamadas de acogida para los afganos que consigan dejar su país. El corazón habla, los derechos humanos son invocados. Es evidente para todos que, sobre el tapete, esos habitantes huyen de la ideología de los talibanes. A priori, ¿qué más loable conociendo el grado de brutalidad de esos musulmanes fanáticos? Sin embargo, es un poco más complejo. Salvo una pequeña minoría de afganos occidentalizados, la población del país respalda un islam arcaico que coincide en gran medida con el de los nuevos autócratas. Por lo tanto, sería necesaria una pequeña reflexión dentro de este inmenso impulso de generosidad. En Europa, la inmigración afgana ha conocido un fuerte crecimiento estos últimos años y los afganos refugiados en Irán o en Turquía también tienen nuestras fronteras en su punto de mira. ¿Se atreve alguien a sugerir que la mayoría de ellos no huyen de los talibanes sino que, como varias decenas de millones de desfavorecidos, van en busca de una vida mejor de la cual Occidente es el símbolo? Por otra parte, ¿puede presumir Europa de haber integrado armoniosamente a sus integristas musulmanes? ¿Cómo pretende hacerlo con los afganos? Pero plantear la cuestión es antiprogresista. Habrá choque de culturas. Claudina Garbajal. Ribadavia.

 Soy técnico sanitario  

Soy personal sanitario le guste o le disguste a quien sea. Soy TCAE (técnico de cuidados auxiliares de enfermería); no soy auxiliar. ¿Cuál es el problema? En una noticia del día 1 de agosto se nombra al personal de la uci del materno, textualmente «4 médicos, 19 enfermeras y 10 auxiliares» No es así. Somos, 4 médicos, 19 enfermeras y 10 TCAE. Hay que conocer el trabajo de los distintos técnicos que trabajan en el ámbito sanitario a los que no se nos reconocen labores para las que estamos sobradamente preparados y que nuestra titulación así lo acredita. Ana García Cruz.