Chela Santalla: «Soy provocadora, rebelde, deslenguada y guerrera»

Pablo Portabales
Pablo Portabales A CORUÑA

A CORUÑA CIUDAD

CESAR QUIAN

Tiene 40 años, muchos tatuajes y hace unos meses se hizo viral con la frase «Ponte la puta mascarilla»

25 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Su frase fetiche es «Chela Santalla, la que nunca se calla». Lo demostró el 8 de mayo cuando se terminó el estado de alarma. Tras pasar la tarde con una amiga en una terraza del barrio madrileño de Malasaña se encontró en la calle de Velarde con unos reporteros de televisión que estaban haciendo un reportaje sobre las celebraciones por el fin del estado de alarma. Los protagonistas eran un grupo de chavales que no guardaban las medidas sanitarias. Fue entonces cuando Chela pronunció una frase que se hizo viral: «Ponte la puta mascarilla». «Ellos me hablaron de la libertad y les dije, libertad mis cojones, Madrid es una vergüenza, una puta anarquía. Desde pequeña digo muchas palabrotas. Joder es mi favorita», reconoce. En unos minutos su frase incendió las redes sociales. Esta coruñesa de 40 años que el martes recibió en Expocoruña la segunda dosis de la vacuna se hizo viral. «Hasta tuve que agendar entrevistas. Fue una locura. Fui viral cuatro días. Aumentaron un montón mis seguidores en redes sociales. Fue divertido hasta que empiezan las críticas. El noventa por ciento favorables, pero un diez por ciento me insultaban. No me afectó. No soporto el fascismo, el machismo, la homofobia, la mala educación y la gente que no razona o que no es capaz de escuchar una opinión diferente a la suya. Reconozco que tengo carácter, pero no mal carácter. Si no me enfado soy un oso panda», reflexiona. 

Los números pares

Lo de Chela es un diminutivo de su nombre original. «Cuando cumplí los 18 años lo cambié. Chela es el que aparece en el DNI», relata. Su primer colegio fue las Calasancias, donde estuvo una década, y después «pasé por todos. Liceo, Concepción Arenal, Sardiñeira, el de Caixa Galicia, el Eusebio Da Guarda... Era muy rebelde, que no mala, lista y vaga. Me daba pereza hacer los deberes. Lo que me gustaba era el teatro», recuerda. Empezó a formarse como actriz en Casahamlet y después en varias escuelas de arte dramático de Madrid. Debutó sobre las tablas en el 2005 y para salir adelante trabajó de dependienta, de teleoperadora para una oenegé o de camarera. Regresó a su ciudad natal y se dedica a la representación de marcas de moda. Dice que es autónoma y que le gusta su trabajo. Me enseña alguno de sus muchos tatuajes. La fecha de nacimiento de sus hermanos, dibujos, símbolos... «No sé cuantos tengo, pero todos tienen su historia. Lo que no me tatúo son números pares. Todo tiene que ser impar, el volumen de la tele, el asiento del avión, la habitación del hotel... Es la única manía que tengo, no soporto los pares», confiesa. «Tampoco soporto que me toquen la cara, que para eso el covid vino bien», añade. 

La vena de Monte Alto

La conocí cuando participó en el programa Allá tú que presentaba Jesús Vázquez. «Estaba sin trabajo y, como me gusta jugar», comenta sonriente. «Estoy soltera sin compromiso y me encanta reírme de mí misma. Si no fuese por el sentido del humor no estaría viva. Pero cuando me sale la vena de Monte Alto... Defiendo causas y soy reivindicativa. Soy provocadora, rebelde, deslenguada y guerrera», sentencia. Dice que le cuesta olvidar, aunque ha aprendido a perdonar. Su principal virtud es la empatía. La verdad es que te sientes muy cómodo a su lado. «Me gusta leer, escribir, ver series e ir a la playa con mis amigos. Eso sí, todo lo hago con música. Escucho de todo, desde Ana Belén a Extremoduro pasando por Love of lesbian. Soy promiscua musical. Lo que más echo de menos de la vida de antes es ir a conciertos y festivales. Me pasaba los veranos de uno a otro», relata. Charlamos en una terraza de la plaza de Vigo. Pide una cerveza tostada sin alcohol. «Como sano y trato de hacer deporte dos veces a la semana. Me encantan las ensaladas, las verduras al vapor... Pero no soy vegetariana», confiesa Chela, la coruñesa que este 2021 se hizo viral en un abrir y cerrar de boca y durante cuatro días. «En un debate con un negacionista me hervía la sangre. Me salían los demonios. Y hasta tuve un rifirrafe con Celia Villalobos», recuerda mientras se pone la p... mascarilla.