La orden de los Carmelitas Descalzos deja A Coruña tras décadas de historia en la ciudad

Elena Silveira
Elena Silveira A CORUÑA

A CORUÑA CIUDAD

ANGEL MANSO

Un párroco diocesano se encargará a partir de este verano del servicio religioso en la parroquia de Santa Teresa de Jesús

10 jul 2021 . Actualizado a las 22:29 h.

La orden de los Carmelitas Descalzos abandonará la ciudad y los dos frailes que hasta ahora se ocupaban de la parroquia de Santa Teresa de Jesús, en la zona del Montiño (cerca de la calle de la Gaiteira), se trasladarán a una casa de convivencia de esta orden mendicante. Un cura diocesano, que todavía está por designar, será quien lleve la parroquia una vez que se produzca el relevo. Con toda probabilidad, este cambio tendrá lugar a mediados del mes de julio, coincidiendo con la festividad de la Virgen del Carmen. 

Miembros de esta orden confirmaron que la situación tiene su origen en «la falta de vocación religiosa» y de relevo generacional, ya que hay muy pocos novicios carmelitas, por lo que están intentando reagruparse para reforzar las parroquias o casas de convivencia más asentadas, dejando de atender algunas capellanías, como es el caso de A Coruña. Recuerdan que los frailes viven en comunidad y que no tiene sentido que se mantengan aislados. 

La orden de los Carmelitas Descalzos fundaron en enero de 1964 una iglesia y convento situado en la parcela que hoy en día ocupa la parroquia de Santa Teresa de Jesús, en la zona del Montiño. Una vez que las monjas abandonaron el convento, los frailes decidieron convertirlo en colegio de enseñanza primaria. «Los cambios sociales de finales del siglo XX aconsejaron la clausura del centro, tras años de funcionamiento», explican en la web de la parroquia. El caso es que entre los años 2001 y 2002 desarrollaron un polígono de suelo no consolidado en esta zona, en el que se construyeron bloques de viviendas y una nueva iglesia, que se consagró en julio del 2005. Una disputa judicial por la titularidad de los terrenos finalizó con una condena por la que los Carmelitas tuvieron que abonar 1,7 millones de euros a la Fundación Juana de Vega