Meto en el diccionario «Sol y Mar»

Sandra Faginas Souto
Sandra Faginas CRÓNICAS CORUÑESAS

A CORUÑA CIUDAD

ANGEL MANSO

La cafetería ya no existe, pero estos días es la señal inequívoca de las obras que nos atascan

10 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Estoy avanzando en el diccionario de coruñés para novatos y tengo un bagallo de términos para que los que vengan de fuera puchen como nosotros. Pero a diferencia de los de Vigo, que ahora con diez palabras creen que pueden publicar la Larousse, en Coruña tenemos que trabajar varios códigos para que nos entiendan. Es otra complejidad. Me explico. Por un lado, ya tendríamos la jerga koruño con toda esa expresividad lingüística que Perdomo domina como nadie, y que a nivel coloquial habría que ir traduciendo frase por frase, verbo por verbo, palabra por palabra para los de fuera. En koruño, por ejemplo, las dumbas son las orejas; los chukeles son los perros, y el kel es la casa. Así que cualquiera que domine con fluidez ese catálogo de combinaciones puede entender sin fallo: «¡Como vuelva a ver al notas ese chindando la pañí delante de mi kel le meto un mecho en toda la nacha que se le acaban todas las julandradas!». Claro que, aparte del koruño, en esta lección exprés de hoy, habría que contar también con el coruñés de toda la vida, ese que nos lleva a manejarnos con una terminología fantasma. O lo que es lo mismo, citando todos esos lugares que formaron parte de nosotros en un momento del pasado, aunque hayan desaparecido. En este código hay que incluir ahora la cafetería Sol y Mar, que estos días es la señal inequívoca de las obras que nos atascan. Sol y Mar no existe, pero está; se cita, pero no está. Porque así nos comunicamos aquí: a través de todos esos enclaves emblemáticos que nos siguen acompañando en nuestro lenguaje particular. Ahí están Maisonfor, Bambuco, El Pote, el Linar, Barros, el Avenida, el Goya, Zumolandia, Continente, el Pincel, Matadero o Pryca. Sol y Mar ya forma parte del coruñés básico que, si eres de fuera, cuesta mucho, pero mucho, manejar.