Las consecuencias de los grafitis en A Coruña: «Cada vez que me pintan la fachada, la bromita me sale en 500 euros»

alberto mahía A CORUÑA / LA VOZ

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ANGEL MANSO

Vecinos y comerciantes del Orzán denuncian el «deplorable» aspecto de un barrio que convive con más de medio millar de pintadas en sus paredes

11 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Un paseo por el Orzán, la zona cero de los «deplorables» grafitis que pueblan la ciudad, supone llevarse las manos en la cabeza. La calles Orzán, Cordelería, Vista y todas las que se cruzan entre San Andrés y Barrié de la Maza concentran la mayoría de las pintadas de la zona centro. Ahí, los grafiteros no respetan nada. Ni los portales, las puertas de los negocios, sus escaparates, los garajes... Han hecho de esas vías unos pasadizos del horror. Apenas quedan huecos que se hayan librado del espray. La empresa adjudicataria que emitió ese informe en el que contaron 1.600 pintadas en la ciudad observó que en esa zona hay 525 «incidencias» y estas ocupan nada menos que 200.000 metros cuadrados.

Los destrozos afectan tanto a la estética de la zona como a los negocios y a los edificios residenciales. Aunque a todos molesta, cada cual se lo toma de manera distinta. Unos han optado por bajar los brazos, cansados de pagar a empresas de limpieza para que eliminen de sus casas o locales los borrones. «Al principio llamábamos a unos pintores que se dedicaban a limpiar el portal, pero es que a los pocos días volvían a aparecer garabatos», dice Amalia, vecina del número 31 de la calle Cordelería. El edificio se construyó hace diez años y «a las pocas semanas ya tenía la cristalera del portal destrozada con un dibujo que no se quita y que ahí sigue», cuenta. Explica que «para hacer todavía más daño, aplican un líquido corrosivo que resulta imposible eliminar. La única opción es cambiar toda la cristalera».

Otros pagan. Como la tienda de cosmética Lily & White. El establecimiento tiene la pared de piedra y eso, en la zona del Orzán, es un problema añadido, pues el precio de la limpieza sube bastante. «Cada vez que nos pintan la fachada, la bromita nos sale en 500 euros el metro cuadrado de limpieza. Y en cuestión de un año fueron dos veces», dice una de sus responsables.

Hay comerciantes que optaron por encargar a un artista que le adornen la fachada con un bonito dibujo. Como es el caso del pub Abbey Beer, en la calle Pastoriza. Lo decoraron por dentro y por fuera. Cuando abrieron, optaron por una decoración en consonancia con el barrio y no hay mejor solución que llenar las vidrieras de grafitis. Fue así como nunca pintaron. Sus responsables, Xoel y César, se muestran satisfechos de la obra y, en lugar de luchar contra el grafiti, se unieron a él. «Vimos que el barrio está lleno de pintadas y decidimos mimetizarnos», dicen.

El interés de los residentes por borrar la cara fea de la zona, con propiedades privadas y públicas emborronadas con trazos y firmas sin valor, es comprendido y compartido por muchos de los comerciantes. La dueña de Beatriz Peluquería dice sentirse desesperada. Vecina y comerciante del barrio, exige a las autoridades que «de una vez impulsen un plan integral para la zona».

El gobierno local, por el momento, ha contratado a una empresa a la que le puso 1.5 millones de euros en las manos para limpiar las pintadas de toda la ciudad. Su labor comenzó con un amplio informe que recoge las 1.600 "incidencias" (lease, pintadas) que hay por A Coruña. Ya concluyeron la limpieza total de la Ciudad Vieja y ahora están en otros barrios. En el Orzán será donde más horas tendrán que estar. Lo aseguran fuentes municipales.