Salvas en honor del Canberra

El 11 de abril de 1991 se inauguraba el muelle de Trasatlánticos, en el que han atracado hasta la fecha 1.800 cruceros con 2 millones de pasajeros a bordo


A Coruña

Este año se cumple el 30 aniversario de la entrada en servicio del muelle de Trasatlánticos. Fue el 11 de abril de 1991 con la llegada del buque Canberra, y abrió una nueva etapa en el devenir portuario.

Y es que A Coruña y su puerto, no puede entenderse el uno sin en el otro. Y de esto ya hace, al menos, 21 siglos, desde que en el I de nuestra era se irguió la torre de Hércules. Esta rada llegó a tener la exclusiva del comercio de especias. Y cómo no podía ser de otra forma, desde este mar ártabro, a partir de 1880, partieron cientos de gallegos rumbo al extranjero, sobre todo a Montevideo y La Habana, los dos grandes polos de las migraciones galaicas. Fueron los primeros trasatlánticos de la dársena coruñesa.

Este éxodo continuó en el siglo XX cuando el Magallanes y el Marques de Comillas visitaban el puerto para embarcar a centenares de pasajeros con rumbo a las américas. Estos fueron sustituidos, a mitad de siglo, por los míticos Begoña y Montserrat. El cambio del éxodo de los gallegos de América hacia los países europeos hizo descender, y hasta desaparecer, las visitas de los trasatlánticos.

Fue el 30 de abril de 1984 cuando el santo y seña de los trasatlánticos mundiales, el Queen Elizabeht 2, tuvo el honor de inaugurar el muelle del Centenario. Era una época en que A Coruña no estaba acostumbrada al tráfico de cruceros. Por ello, el atraque de este lujoso hotel flotante, de 293 metros de eslora, causó un gran revuelo en la ciudad, registrándose grandes atascos en los viales y concentraciones de público por toda la bahía.

Y ya hace treinta años del atraque del Canberra, en el que llegaron a la ciudad 1.600 pasajeros y 800 tripulantes. El navío, de 250 metros de eslora, 32,21 de manga y con pabellón británico, enfiló la bocana de la dársena coruñesa a las ocho de la mañana. A la altura del castillo de San Antón fue recibido por 24 salvas de bienvenida, que fueron contestadas por la bocina del buque.

Tras quedar atracado, a las nueve de la mañana comenzaron a descender por la escala real del Canberra algunos turistas y parte de la dotación, que se subieron a los autobuses que esperaban en el cantil, para efectuar las excursiones opcionales.

La llegada del Canberra movilizó a cientos de coruñeses hasta el recién inaugurado muelle de Trasatlánticos. Una afluencia que fue creciendo a medida que transcurría la jornada, hasta abarrotar el dique cuando el lujoso buque comenzó a las cinco y media de la tarde a arriar cabos, y a poner proa lentamente hacia la isla de Madeira, no sin antes lanzar los tres bocinazos de despedida.

Dijo el alcalde en aquellos momentos, Francisco Vázquez, que aquel día «era una jornada de extraordinaria emoción», y que el nuevo muelle «otorga nuevas perspectivas económicas a la ciudad».

Y así fue. Sí que abrió una nueva puerta de línea de negocio, que repercute en el sector servicios, en comercios, supermercados, hostelería, transporte público... Y es que desde aquel 11 de abril de 1991, a lo largo de estos 30 años, ya hicieron escala en el muelle de Trasatlánticos de A Coruña 1.800 cruceros, como los míticos Britannia, el Anthem of the Seas, con capacidad para 6.500 cruceristas, o el The Wordl, uno de los barcos residenciales más grandes del mundo En ellos navegaron hasta A Coruña más de dos millones de pasajeros, que generan un retorno económico de unos 15 millones de euros al año. Además, en la apuesta de la Autoridad Portuaria por las buenas relaciones puerto-ciudad, decidió abrir este muelle para el disfrute de los ciudadanos.

Para conmemorar este aniversario, el Puerto convoca un concurso fotográfico para aficionados y profesionales con imágenes tomadas a lo largo de estas tres últimas tres décadas. Cada participante podrá aportar un máximo de diez fotos. El autor de la imagen ganadora recibirá un premio de 600 euros, y su trabajo será postal institucional del Puerto.

Cómo se intentó boicotear la escala del Canberra en el puerto de A Coruña

Rubine e Hijos es la consignataria coruñesa más importante en la gestión del tráfico de cruceros, y una de las principales de Galicia. Luis del Moral, titular de esta empresa de A Coruña empezó en el 95 consignando un trasatlántico, el Oriana, en el 96 ya se encargó de representar a 9, en el 98 fue el responsable de 20 cruceros, y en la actualidad gestiona al año más de un centenar.

De hecho fue esta empresa la encargada de representar los intereses de la naviera P&O, propietaria del primer buque que atracó en el muelle de Trasatlánticos, el Camberra. Todo estaba dispuesto para que el crucero atracase e inaugurase este dique coruñés el 11 de abril de 1991.

Pero un día antes, Luis del Moral Torres, titular de Rubine e Hijos, recibió una llamada del capitán del barco preguntándole si el muelle estaba finalizado y si era cierto que había vientos huracanados. Luis salió de su despacho, en el muelle de Batería y comprobó que todo estaba en orden. Después el consignatario conoció que alguien se puso en contacto con el capitán del Camberra para contarle semejantes mentiras con la intención de boicotear la entrada del buque en A Coruña.

Recuerda del Moral que tras la entrega de metopas, bases de madera en la que se fija un escudo, el capitán del Canberra, el alcalde Francisco Vázquez, el presidente del Puerto, Jesús Pintos, el titular de Rubine e Hijos, Antonio del Moral Aguado y él mismo, fueron a comer al Náutico. Allí, Vázquez le recomendó al capitán que tenía que hacerle una queimada a todos los pasajeros. El capitán aceptó el reto, pero lo difícil era encontrar tanta aguardiente. Pero Luis del Moral, tras recorrer toda la ciudad y pueblos cercanos «logré hacerme con no sé cuentos cientos de litros».

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