Manuel López, profesor jubilado de Cereixo: «Para cobrar había que ir á Coruña e facer cola no Hispano Americano»

Cristina Viu Gomila
Cristina Viu CARBALLO / LA VOZ

A CORUÑA CIUDAD

ANA GARCÍA

Personas con historia | Durante más de 44 años fue profesor en varios centros educativos de Vimianzo

08 abr 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

«Ese día non había clase porque para cobrar había que ir á Coruña e facer cola no Hispano Americano, no Cantón. Nos primeiros anos fun en coche de liña, desde A Ponte do Porto. Eran insalubres, mal limpos e con malos olores. Ademais, eu mareábame nada máis subir». Manuel López, (Cures-Cereixo, 1946) enseñaba entonces en la escuela unitaria de Baíñas, donde llegó a tener 55 alumnos, algo más de la mitad de los matriculados porque él solo se ocupaba de los niños, en tanto que las niñas eran cosa de la maestra. Doña Carmen se llamaba la de Castromil, el segundo destino de este maestro que dedicó a la docencia «44 anos, 6 meses e 20 días» de su vida. No se arrepiente en absoluto, pero reconoce que se jubiló a los 66 y «estaba deseando».

Este chico, hijo único, que aún vive en la casa familiar de Cures estudió por empeño de su madre, apoyada por su abuela y dos de sus tías, un universo femenino que lo llevó bien pronto a A Coruña para hacer el ingreso para el instituto masculino, frente al imponente tribunal de catedráticos de prestigio ante los que había que mostrar conocimientos de Gramática, Geografía e Historia y Matemáticas, que había de ser su especialidad y con la que se jubilaría en Terra de Soneira. Le gustaban, confiesa, porque «no tienen sentimientos ni filosofías» ni obligan a tener o dar opinión.

De don Moisés, en la escuela de Carnés, pasó casi directamente a una pensión herculina, al instituto y después a la Academia Galicia, donde estuvo interno. No recuerda nada molesto, pero señala que fue forjándose poco a poco «a base de paus», que tampoco fueron demasiados.