Las campanadas de María Pita, en A Coruña: A unos no les dejan dormir y otros dicen que «son el latido del corazón coruñés»

Residentes del entorno denuncian que superan el ruido permitido y eso les afecta a su vida diaria mientras otros sostienen que el repique del reloj es «maravilloso»


a coruña / la voz

Hay quien no es capaz de pegar ojo cuando suenan las campanas y hay vecinos a los les falta algo en su vida si no repican. Ana, Belén, Cristina, Maruxa, Pili y Elena nacieron en la plaza de María Pita y dicen ser «unas auténticas privilegiadas» por residir ahí y «disfrutar» de ese sonido que marca las horas y los cuartos. Noche y día.

Para ellas, son «el latido del corazón coruñés, algo que forma parte de nuestra historia», de ahí que de molestia, «ninguna». Más bien todo lo contrario. Les complace. A Ana, por ejemplo, no la despiertan las campanas, sino que se despierta para escucharlas. «Muchas veces abro los ojos y espero a que suenen para oírlas y me vuelvo a quedar dormida», cuenta.

Son vecinas que sienten «orgullo» por tener el reloj tan cerca y poder escucharlo todo el día. Niegan que las campanadas del reloj de María Pita vayan contra la ordenanza de la contaminación acústica, «pues el ruido apenas se nota». No ya porque forme parte de la vida en María Pita, sino porque es «inherente» a la plaza, a su entorno e incluso, «para nosotras es saludable».

Es uno de los sonidos de la ciudad, dicen, como los del mar rompiendo en las rocas. Hasta echan en falta la corneta del cuartel de Infantería, que hace años se escuchaba a primera y a última hora del día. 

Ofrecen paz y tranquilidad

Creen que lo que quita el sueño a la gente es la «vida acelerada» y para estas vecinas las campanas «ofrecen paz y tranquilidad».

Este jueves se han querido reunir en la plaza para reivindicar las campanadas ante la denuncia de otros residentes del entorno que pidieron que por las noches dejasen de funcionar, que alguien del Ayuntamiento lo apague a las 23.00 horas y lo ponga de nuevo en marcha a las 08.00. Los que exigen su apagado nocturno también apelan a la salud. Hablan de lo mal que lo están pasando desde que el reloj se ha vuelto a poner en marcha hace unas semanas tras un año estropeado. «Nos falta descanso y eso significa rendir menos en el trabajo y nuestros hijos en el colegio», dicen.

El debate en María Pita es un hecho y el Ayuntamiento de A Coruña intenta mediar. Pero la solución no parece sencilla. Las posturas están muy alejadas.

Por el momento, operarios municipales medirán los decibelios para saber si están por debajo de los límites permitidos. Cuando se hizo hace poco más de un año, antes de que el reloj se parase por viejo, ya habían hecho un control y «todo estaba perfecto». Fuentes del gobierno local aseguran que fueron «muchísimos los vecinos del entorno que pidieron su arreglo».

Las campanadas del reloj de María Pita, en A Coruña, no dejan dormir a los vecinos del entorno

alberto mahía

Tras un año estropeado, ahora los residentes piden que se apague por la noche para poder conciliar el sueño

«Está muy bien que suenen las campanas, pero que tengan su horario. No puede ser que el reloj se pase la noche entera dando hasta los cuartos. Es imposible dormir y nos está afectando en todos los ámbitos, familiares y laborales». Estas palabras fueron pronunciadas por Raquel Valiño en el Día Mundial del Sueño, que se celebró el pasado viernes en todo el planeta menos en María Pita. Ahí donde «no solo se incumple la ordenanza de ruidos, sino que es que además, el que lo incumple es el propio Ayuntamiento de A Coruña, que es el que debe velar por la legalidad», añade esta residente.

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