Manuel Gómez Tellado, jefe de cirugía infantil del Chuac: «Me encanta lo que hago»

«Queremos poder ofrecer lo último», dice el nuevo responsable de los cirujanos de niños

Manuel Gómez Tellado, jefe de cirugía pediátrica del Hospital Teresa Herrera (Chuac) de A Coruña
Manuel Gómez Tellado, jefe de cirugía pediátrica del Hospital Teresa Herrera (Chuac) de A Coruña

A Coruña / La Voz

Manuel Gómez Tellado es coruñés, estudió en los Jesuitas y, tras hacerse médico en Santiago, volvió para empezar a trabajar muy cerca, en el Hospital Teresa Herrera, una referencia también para la Costa da Morte. Corría el año 1993 y ya no se fue. Allí hizo la especialidad y se convirtió en cirujano de niños. Ahora, acaba de ser nombrado jefe de cirugía pediátrica del materno del Chuac.

—¿Por qué se hizo cirujano pediátrico?

—Es que me encantan los niños. En la carrera andas un poco despistado, pero hice las prácticas en el hospital y lo conoces por dentro. La rotación de pediatría me tocó en cirugía, con Jaime Candal de jefe. Me gustó el ambiente y los enfermos. Los niños son los mejores pacientes que se pueden tener. Son súper agradecidos. En esta especialidad podemos lograr la mayor supervivencia posible. Operas a un recién nacido y puede llegar a los 90. Los ves crecer, es una maravilla. Es una gozada cruzártelos por la calle, encontrártelos y que vengan a saludarte… Me encanta lo que hago.

—Ahora es el jefe.

—Es un orgullo poder aportar algo. Y es mucha suerte trabajar en este hospital, de los más importantes de España. Ser de A Coruña y dirigir este servicio es... Estoy muy orgulloso de todos los que trabajan aquí. Mi idea de futuro es crear un equipo sumando enfermeras, anestesia, pediatría, ... Muchas de las cosas que podemos hacer es gracias a su apoyo. Sin ellos, no lo lograríamos.

—Y más con el covid, ¿no?

—La pandemia es terrible. A veces da miedo pensar en lo que queda. No sé si por cansancio o por insensatez, pero ves que alguna gente sigue de fiesta. El covid disminuyó la actividad programada, pero lo prioritario y urgente se ha hecho con toda garantía y no hemos tenido ningún caso de paciente infectado. Los protocolos han funcionado. Gente de mi servicio ha estado trabajando como voluntaria arriba, en el Hospital A Coruña. Ahora estamos recuperando la actividad normal y enseguida nos ponemos en velocidad de crucero. Es curiosa la plasticidad del hospital, su capacidad de adaptación. La organización funciona y la gente ha respondido muy bien. Puede que decirlo siendo médico resulte…, pero todo el mundo ha arrimado el hombro. Esto pasará y saldremos reforzados. Porque también de esto se aprende.

—¿Ya tiene proyectos en mente?

—Ideas, muchas. Soy inquieto, me gusta mucho la tecnología y la investigación y hay que mirar siempre al futuro. Somos uno de los tres servicios que tiene Galicia y somos referencia en urodinámica infantil y disfunciones vesicales, tenemos una unidad de fisurados y consultas monográficas únicas en Galicia.

—¿Por ejemplo? 

—La de anomalías vasculares con dermatología. Llevamos 14 años viendo pacientes y hemos formado un comité para abordarlos de forma interdisciplinar.

—¿De qué necesitan operarse nuestros niños?

—Hacemos unas mil intervenciones al año entre programadas y urgentes. Unas 250 de las urgentes son con ingreso. Lo más frecuente es la patología abdominal, pero también hay trauma, son muy importantes los quirófanos de urología y también la oncología. Ahí vamos de la mano con pediatría. Colaboramos prácticamente en todos los cánceres. Aunque no sean quirúrgicos hay que colocar catéteres o vías.

—¿El cáncer infantil aumenta?

—No diría tanto. Se diagnostican cada vez más pronto. Pero sí, vemos tumores abdominales, neuroblastomas, o tumores renales de Wilms, que son los más frecuentes entre los sólidos. Por suerte, los niños tienen una tasa de curación muy alta.

—¿Ha cambiado la patología?

—Va cambiando. Han disminuido las malformaciones congénitas, el origen de la cirugía pediátrica, por el diagnóstico prenatal y el mejor control del embarazo. Nosotros damos servicio a toda la patología quirúrgica de menores de 16 años. Mi idea es tirar hacia áreas de especialización.

—¿Cuáles?

—Urología, que ya somos referencia, o desarrollar la plástica pediátrica, ya que tenemos unidad de labios y paladares fisurados. Me gusta la investigación y hemos solicitado dos becas FIS y dos proyectos de investigación tecnológica para poder ofrecerle lo último a los niños. Son el bien más preciado que tenemos y son el futuro. Tenemos planes también en malformaciones vasculares. Hemos abierto este campo porque eran unos pacientes que no tenían una referencia. Intentamos verlos, enfocar el tratamiento y darles una solución. A veces no podemos curar, pero sí mejorar su calidad de vida. Son malformaciones venosas, linfáticas, arteriovenosas, hemangiomas, tumores vasculares… Una patología compleja que necesita trabajo en equipo. Hay que ver a los niños con ayuda de dermatólogos, radiólogos intervencionistas, de todo un conjunto de profesionales que deben aportar su granito de arena.

—¿Afecta a muchos niños?

—Hay bastantes. Vemos 80-100 casos nuevos al año y tenemos 200-250 revisiones. A veces el tratamiento es farmacológico, otra con intervenciones A algunos pacientes lo único que puedes hacer es mejorarles el proceso, pero eso les cambia también la vida.

«La humanización del entorno hospitalario es efectiva, los peques se recuperan antes»

Tellado es el primer médico de su familia, pero tiene dos hijos que estudian para seguir su senda. Además, tutela a otros pupilos. «Tengo que decir que somos un servicio privilegiado, el único de cirugía pediátrica de Galicia que tiene residentes. Son fantásticos, te dan un estímulo a mayores para estar a la última. Los jóvenes vienen empujando fuerte, son un tesoro. Tenemos además alumnos de Medicina: cada vez saben más, son más inquietos y proponen cosas nuevas. Las nuevas generaciones nos van a pasar por delante rápido», opina.

—La humanización del entorno es una de las líneas de innovación en boga. ¿Qué papel le concede en el materno?

—A nosotros nos parece fundamental. Colaboramos mucho con enfermería pediátrica porque creemos que es importante proporcionar un entorno amigable. Tratamos de orientar las operaciones, siempre que se puede, a cirugía ambulatoria, para que los niños puedan estar cuanto antes en casa, y hemos presentado un proyecto de innovación para utilizar tecnología multimedia y hacer todo más agradable.

—¿Cree que realmente repercute en su recuperación?

—Sin duda. Los peques se recuperan antes. Hay estudios serios sobre utilización de vídeos informativos adaptados a niños que se ha comprobado disminuyen su carga de estrés. El niño siente menos dolor y angustia y se recupera antes. El estrés va en contra. El cuerpo tiene que dedicarse a curarse y no al estrés añadido. La humanización es importante para todo el mundo, pero especialmente lo vemos en los más pequeños, están en una etapa vulnerable y no entienden muchas cosas. Los niños se enteran, pero hay que explicarles las cosas con un lenguaje adaptado a su edad.

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