La red pública no da para más y aboca a 40 personas a vivir en la calle

El hostal contratado por el gobierno local alojó a 83 sintecho en tres meses


a coruña / la voz

Ayer en A Coruña 40 personas durmieron en la calle. «España no es Finlandia. Ni tenemos su sistema social, ni su economía sumergida ni su liquidez», advierte Yoya Neira, concejala de Benestar Social de A Coruña. La inversión de las Administraciones para garantizar el derecho a la vivienda de las personas sin hogar es aquí precaria y «asistencialista, y tenemos que pensar que la beneficencia no los va a sacar del riesgo de exclusión», alerta Marisa Pardal, trabajadora social de Utaca.

La red no da para más. El hostal con 33 plazas que el gobierno local contrató cuando el toque de queda dejó al descubierto a quienes no tenían un techo sigue al completo: en tres meses pasaron 83 personas. También están ocupados los 10 pisos del programa Housing First, dirigido «al escalón más bajo» de la población sin hogar, personas al límite, altamente vulnerables, enfermas y vencidas por adicciones y trastornos psiquiátricos tras largas estancias en la calle. De las 12 que rescataron, solo una no pudo adaptarse. Las otras 11 están normalizando sus vidas, tienen un hogar —«sin vivienda es imposible dignificar a nadie», dice Pardal— y alguna va camino de empezar a buscar empleo con acompañamiento municipal. «El Housing First son viviendas individuales pero el planteamiento a medio plazo es ir a pisos compartidos para optimizar recursos», apunta la concejala.

El ayuntamiento también prevé un centro de baja exigencia en la antigua sede de Padre Rubinos donde poder entrar y salir, pasar la noche o asearse, incluidas mascotas (cuestión fundamental para quien no tiene más que un perro, y aún desatendida), pero no hay plazos de ejecución y menos de entrada en funcionamiento. Y las 37 viviendas que el ayuntamiento tiene en propiedad (14 para víctimas de violencia machista y 23 para servicios sociales) se reservan para casos de verdadera emergencia. Así las cosas, las 40 personas que estos días duermen en escaparates o debajo de un puente están abocadas a la provisionalidad de los albergues o alojamientos de instituciones con las que Benestar Social mantiene convenios: Accem, Padre Rubinos, Sor Eusebia, Renacer, Casco, Hogar de Santa Lucía o Boa Noite.

«Este sistema de escalera falla: te exige dejar de beber o tener un contrato de alojamiento para recibir una prestación y, si llegas (porque hay personas que se esfuerzan diariamente pero que nunca llegan), después aspiras a una vivienda, que es una necesidad tan básica como la alimentación o el vestido», critica Pardal. «En el fondo —señala Yoya Neira— subyace un debate filosófico. Hay que dar todas las oportunidades del mundo, pero también responsabilizarlos. El primer problema que encontramos para trabajar con la gente en calle es un problema de voluntad».

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