Asaltan una tienda en As Conchiñas, se llevan un móvil y llaman a la propietaria para desbloquearlo

Emiliano Mouzo A CORUÑA

A CORUÑA CIUDAD

En el local de al lado, un ladrón probó varias prendas y huyeron sin pagarlas tras pedirle disculpas a la dependienta

03 mar 2021 . Actualizado a las 13:07 h.

Los robos no paran en la zona del Agra del Orzán y en As Conchiñas, y tanto los empresarios como los vecinos están desesperados y atemorizados, y exigen soluciones de inmediato. Los últimos asaltos que se produjeron en la zona tuvieron lugar hace unos días, en dos negocios colindantes, con varios taxis en la parada de As Conchiñas y a plena luz del día.

Así, dos jóvenes del Magreb entraron en una tienda de dietética y nutrición. La titular se encontraba en el área en la que pasa consulta a sus clientes. Escuchó ruidos y salió a la zona de despacho: «Uno de los chavales estaba en la puerta, el otro en la esquina del mostrador fijándose en los productos del expositor».

La mujer le preguntó qué deseaba y el joven le contestó en un idioma que no entendía. Le insistió, pero el muchacho continúo utilizando su lengua. «Entonces, el otro desde la puerta le dijo, en castellano, que yo no le entendía, que saliese», dijo la mujer. Pero nada más irse «descubrí que me habían llevado el móvil», de última generación.

Lo curioso, es que los ladrones manipularon y activaron la tecla de socorro, que envió notificaciones a su hijo y a su marido, «que se movilizaron para conocer si me había pasado algo», explicó.

Pero el surrealismo del robo aún continuó unos días más: «Llamaron a la tienda a mi hijo, nos enviaron varios mensajes para que le facilitásemos el pin para desbloquear el móvil», contó sorprendida la empresaria. El comunicante alegaba que había comprado el terminal a un tercero «y que sin el pin no le servía de nada». 

Y aún quedaba más despropósitos: «Mi hijo ve a los dos ladrones muchas veces sentados en la calle Barcelona, porque sabemos quiénes son al quedar grabados en las cintas de las cámaras de seguridad», subrayó.

A la tienda de deportes que hay al lado de este negocio asaltado también le robaron. Cuenta la titular que entró un joven y solicitó varias prendas para probar. A medida que iba probando la ropa la iba dejando encima del mostrador, y cuando creyó que tenía botín suficiente, «cogió la ropa, me miró, me dijo que lo sentía y huyó por la calle Gramela».

Cuando llegaron los agentes de policía, la mujer hizo una exhaustiva descripción del individuo. Los policías solo le enseñaron dos fotos, «y una era la de él, que al parecer ya hizo muchas por toda la ciudad, pero aún continúa libre», recalcó desmoralizada.