Secretos a pie de casa: rincones de A Coruña a la espera de ser redescubiertos

Elena Silveira
Elena Silveira A CORUÑA

A CORUÑA CIUDAD

Plaza de Azcárraga de A Coruña
Plaza de Azcárraga de A Coruña MARCOS MÍGUEZ

Pese a las restricciones derivadas de la pandemia, los coruñeses tienen la oportunidad de disfrutar de numerosos espacios naturales y enclaves artísticos

15 feb 2021 . Actualizado a las 10:53 h.

Los cierres perimetrales y la prohibición de salir del propio municipio se ha convertido para muchas personas en la oportunidad para hacer turismo en el concello donde siempre ha vivido. Con museos, bibliotecas y edificios oficiales cerrados al público, A Coruña ofrece otras múltiples alternativas para conocer o redescubrir sus lugares con más encanto, escenarios naturales únicos o detalles en los que antes uno nunca se habría fijado. 

Jardines de Méndez Núñez

Monumento a Curros en los jardines de Méndez Núñez
Monumento a Curros en los jardines de Méndez Núñez MARCOS MÍGUEZ

Una millonada en árboles. ¿10.000? ¿100.000? ¿Un millón de euros? No. Los jardines de Méndez Núñez valen mucho más que eso. Los expertos calculan en más de seis millones de euros la riqueza y variedad de plantas que pueblan este jardín botánico urbano, presidido por el monumento dedicado al poeta Curros Enríquez, esculpido en granito por Francisco Asorey entre 1928 y 1934 (aunque finalmente no se enterró allí al escritor todavía se conserva el espacio para su féretro).

Ombú de los jardines de Méndez Núñez de A Coruña
Ombú de los jardines de Méndez Núñez de A Coruña MARCOS MÍGUEZ

Erradicado el botellón de los jardines, ahora los visitantes pueden dedicar tiempo a contemplar, uno por uno, sus más de 500 ejemplares. Entre esas maravillas hay tejos, acebos, hayas, el tan famoso ombú, que en realidad es una herbácea, es decir, que el interior de su tronco no es de madera. También hay un Eucalyptus diversicolor (existen poquísimos en Galicia), un extraordinario magnolio de 14 metros de altura, metrosideros, una butia o la rosaleda que el alcalde Alfonso Molina decidió crear en la primavera de 1960 tras un viaje a París y Suiza. 

Un misterio sin resolver

Metrosidero centenario del cuartel de la Policía Local de A Coruña
Metrosidero centenario del cuartel de la Policía Local de A Coruña CESAR QUIAN

El metrosidero centenario. Entre los árboles senlleiros que se pueden contemplar en A Coruña está el metrosidero centenario situado en el patio de la Comisaría de la Policía Local, que fue un hospitalillo de enfermedades contagiosas, y antes, hasta 1818, una fábrica de jabón propiedad de Camilo de Gamboa. No se sabe con exactitud su edad, ya que esta especie no forma anillos de crecimiento y los estudios realizados hasta el momento no pudieron determinar una fecha concreta. «Se supone que tiene entre 200 y 300 años, aunque la llegada a Nueva Zelanda del explorador James Cook ocurrió en 1769 y eso fue hace 250 años, de ahí la intriga de los botánicos e historiadores», explicaba en una entrevista el historiador Xosé Alfeirán. Así, en A Coruña hay un árbol neozelandés anterior a la presencia de los ingleses en España, lo que alimenta la teoría de que los españoles ya habían explorado antes esa parte del mundo.

Liquidámbares del parque de Vioño
Liquidámbares del parque de Vioño MARCOS MÍGUEZ

En todo caso, otras «delicias» botánicas que se reparten por los diferentes rincones de la ciudad están esperando a ser descubiertas por los coruñeses, como los liquidámbares del parque de Vioño que, en primavera son un espectáculo de color, o los Gingko biloba de Cuatro Caminos, originarios de China y muy resistentes. Tanto que fue la única especie que sobrevivió a la bomba de Hiroshima. De hecho, tras perder hojas y aparentemente quedar seco, la siguiente primavera brotó. 

Jardín de san Carlos

Mausoleo de sir John Moore en el jardín de San Carlos de A Coruña
Mausoleo de sir John Moore en el jardín de San Carlos de A Coruña MARCOS MÍGUEZ

De la leyenda romántica a la polémica actual. Este jardín circular construido sobre el baluarte medieval de San Carlos es bien de interés cultural desde 1944. Su estructura está organizada en torno al mausoleo del general escocés sir John Moore, muerto por las heridas recibidas en la batalla de Elviña de 1809, en plena Guerra de la Independencia. El jardín guarda lápidas conmemorativas, esculturas y, como buen romántico, el fantasma atormentado de lady Hester Stanhope, la amante del militar que, según la leyenda, cada 16 de enero acude a la Ciudad Vieja a darle su último adiós antes de desvanecerse. El jardín, construido por Carlos F. de Croix en el siglo XVIII, fue objeto de polémica en el año 1929, cuando se planteó cerrar sus puertas por las noches por una cuestión moral, ya que se había convertido en una selva de idilios. También ahora está en el candelero, pendiente de un proyecto de restauración firmado por el ingeniero agrónomo Pedro Calaza para recuperar el trazado original de 1834 y devolver la policromía a las lanzas catalogadas que cierran los parterres, diseñadas por el arquitecto Juan de Ciórraga en 1864. El pasado 9 de octubre, la Xunta comunicó al Ayuntamiento que suspendía el permiso que había concedido 15 meses atrás para ejecutar las obras. 

Puertos con encanto

Vista del puerto de As Xubias en A Coruña
Vista del puerto de As Xubias en A Coruña MARCOS MÍGUEZ

As Xubias y O Portiño. Aunque parezca mentira, A Coruña sigue conservando dos pequeños puertos dentro de la ciudad que mantienen el encanto de antaño. Hasta As Xubias se puede llegar dando un paseo de dos kilómetros de recorrido, con puntos un tanto complejos, limitados o deteriorados, pero que terminan en una hermosa vista de la playa de Santa Cristina y la ría de O Burgo. De camino, sería parada obligada visitar la iglesia de Oza, una pequeña capilla que en su día fue la principal del barrio de Monelos, hasta que este fue anexionado a A Coruña. Está situada junto al antiguo hospital de Oza, ahora sede universitaria.

Faro de Oza en A Coruña
Faro de Oza en A Coruña CESAR QUIAN

También está de camino el faro de Oza, rehabilitado para uso social. Justo en la punta opuesta de la ciudad, en O Portiño, se puede contemplar una de las puestas de sol más espectaculares en días de cielos despejados. Todavía hay lanchas de pescadores y redes secando al mar.