redacción / la voz

Los aficionados a la música antigua saben que los archivos reservan sorpresas agradables. La combinación adecuada de dedicación y suerte puede dar como resultado el descubrimiento de obras desconocidas u olvidadas. Juan Pérez Berná, profesor del IES Ramón Otero Pedrayo de A Coruña, presenta seis piezas del compositor Antonio Soler (Olot, 1729-El Escorial, 1783), figura clave en el repertorio para teclado y crucial para entender el tránsito del Barroco al Clasicismo en España, que habían pasado inadvertidas hasta ahora.

La historia de las seis obras recuerda al aire literario que han tenido otros descubrimientos musicológicos, como el del pergamino Vindel con las cantigas de Martin Códax, oculto en la guarda interior de un libro: el archivo de la catedral de Orihuela custodia un cuadernillo con el villancico A velar, pastores de Belén, de Soler, obra que fue catalogada junto a otras dos como las únicas existentes en el templo alicantino. Sin embargo, los 16 folios incluyen otras seis composiciones, que son las que analiza Pérez Berná en un artículo publicado en la revista de la Universidad de Murcia Imafronte.

«Para la música esto sería el equivalente a que apareciese una obra inédita de Lope de Vega», pone como ejemplo el especialista para subrayar la importancia de la ampliación del repertorio del padre Soler con estas seis composiciones, con títulos como Una zagaleja o Auras traviesas. Su relevancia se extiende también al hecho de que las piezas fueron consignadas por el propio Soler de su puño y letra -confirmado por la comparación con otro manuscrito conservado en El Escorial- y que la última composición pone música a la escena final de Dido abbandonata, del libretista Pietro Metastasio, lo que confirma los vínculos del autor español con el género lírico. Mención aparte merece la propia belleza de la música creada: «Son solo dos minutos y medio, pero qué dos minutos y medio», se maravilla Pérez Berná.

El trabajo es fruto también del esfuerzo académico del especialista, que se centró en su tesis doctoral para la Universidade de Santiago en la capilla musical de la catedral de Orihuela. Pero, además, existe un vínculo emocional, ya que de niño escuchó la musica de Soler interpretada por el director José Luis López García, un estímulo para su propia vocación, artística e investigadora. 

«Madrigal antillano»

Precisamente esa vertiente creadora también le ha dado otra alegría a Pérez Berná, quien obtuvo el segundo premio de composición en el Festival Internacional de Octetos de Portugalete. La obra galardonada se titula Madrigal antillano, y se basa en el género del que toma el nombre para combinarlo con ritmos propios de la habanera, que Pérez Berná conoce bien en su faceta de director de la coral polifónica del Sporting Club Casino coruñés y por haber asistido a numerosas ediciones del certamen especializado en el formato que se celebra en Torrevieja.

Madrigal antillano, por tanto, recurre a un tema clásico del género asociado a autores como Monteverdi o Gesualdo como es el dolor por el amor. La composición se basa en un poema propio del autor, en torno a una pareja de novios que se encuentran separados y que encuentran en la Luna un vínculo que les permite mitigar la ausencia. Al uso de características propias del madrigal como son las disonancias se unen los ritmos de la habanera, «tratados libremente y en todas sus variantes», según Pérez Berná, que con este suma su cuarto galardón.

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El tesoro olvidado de Antonio Soler