El cierre de A Coruña es un balón de oxígeno para el comercio local de la Costa da Morte

En la campaña de Navidad las tiendas ganaron mucha clientela de proximidad


carballo / la voz

«A xente que se dedicaba a ir ao Marineda entrou na tenda e viu o que había. Ao final o covid ha de dar algún beneficio». Yolanda Quintáns regenta Pillados, en Carballo, y su vivencia es la misma que la que han tenido otros muchos pequeños empresarios desde Camariñas hasta Cee y desde A Laracha hasta Baio. El comercio local se ha beneficiado del cierre perimetral de A Coruña. Esta vez han sido muchos los que no han podido salir de su localidad para hacer las compras de Navidad y Reyes y eso les ha dado la oportunidad de descubrir lo que hay en las tiendas más próximas.

Esta situación ha venido a compensar, en parte, el menor gasto realizado por buena parte de los vecinos de la comarca a causa de la inestabilidad laboral y la crisis económica provocadas por el coronavirus. También de esto se han dado cuenta los comerciantes, que han valorado además muy positivamente algunas iniciativas de los concellos como los bonos de 30 euros de Carballo o los 25 de Vimianzo. Para muchos empresarios, ese descubrimiento del comercio de proximidad comenzó precisamente con esas campañas y continuó con la restricción de la movilidad.

Sisa Álvarez, de Calvelo, señala que las campañas de Navidad de este año y el pasado son incomparables, sobre todo a nivel económico, los carballeses, al parecer, no se han estirado tanto como en años anteriores. Además, explica que «moitos se escaparon igual». Cierto que los cierres perimetrales no son una muralla y fueron muchos los que se lo saltaron por ir de compras, pero también se quedaron muchas personas responsables y eso, además, les ha permitido saber que en sus localidades se pueden encontrar los mismos productos que en las superficies comerciales o en las plataformas. Lo dice Germán Riveiro, de Zocas, que ha tenido una muy buena campaña navideña.

Pilar Fraga, de La Nue, está muy satisfecha con las ventas. Reconoce que las compras a distancia de grandes cadenas también han funcionado porque no había más que ver el trasiego de furgonetas de reparto, pero en su comercio vendieron mucho. Lo mismo le ocurrió a María Sánchez Rodríguez, de Mamusca&Co, quien coincide en que el bono del Concello carballés fue una importantísima ayuda que llegó, además, en un mes, noviembre, que suele ser de muy poca actividad.

De los buenos resultados de la campaña navideña también se han beneficiado los comerciantes de Baio. La presidenta de la asociación de empresarios Comarca de Soneira, Tatiana Rellán, comentaba que entre sus socios había bastante satisfacción por los resultados.

Rebajas adelantadas

Otro de los motivos por los que ha funcionado muy bien el comercio local es porque muchos han adelantado una semana las rebajas. Víctor Cives lleva Pura Vida en Cee y este año él y su socia decidieron empezar los descuentos el día 2 de enero, lo que hizo que acudieran muchos más clientes, sobre todo para las compras de Reyes. Lo mismo hizo Yolanda Quintáns en Carballo. Esa primera semana del año fue de muchas ventas. Ahora temen el parón de esta que empieza.

El miedo al covid retrae las ventas en las villas con más contagios 

Noelia Martínez Oreiro y Chus Canosa López son dos comerciantes de Camariñas. Ambas notaron mucho y para bien en cierre perimetral de A Coruña, a pesar de que, como en muchas otras localidades de la Costa da Morte, hubo vecinos que sí fueron a hacer sus compras a Marinera saltándose las restricciones. Fueron los menos, por lo que vieron como aumentaban los clientes en sus establecimientos. Noelia coincide con Chus en que muchos descubrieron que en Camariñas se pueden encontrar tan buenos productos como en A Coruña.

Tras una campaña muy buena han empezado ahora las vacas flacas porque el alto índice de contagios de Camariñas, que es uno de los más altos de Galicia, ha hecho que los vecinos apenas salgan. «Pola mañá aínda ves xente que vai a compra, pero polas tardes non hai ninguén», reconoce Chus Canosa.

Algunos testimonios

Víctor Cives: «Nosotros notamos que hubo gente nueva, que no venía normalmente, pero nos faltó mucha de los municipios limítrofes». Víctor Cives se ha beneficiado del cierre de A Coruña, pero se ha visto perjudicado por el de Cee. Al final, el balance no ha sido demasiado positivo. Cree que las ventas, con respecto al año anterior, han ido a peor, también a causa de la mala situación económica. Sin embargo, el adelanto de las rebajas le han dado alegrías.

Germán Riveiro. «Descubriu moita xente o comercio local». Es la parte positiva de las restricciones a la movilidad, según este empresario, pero eso también ha tenido su contrapartida porque los domingos de feria se ha encontrado con que no acudían sus clientes habituales desde Arteixo o A Coruña. Reconoce que solo con la clientela de Carballo no es suficiente para mantener el nivel de ventas habitual. Por ese motivo la primera semana de las rebajas, la primera del año, fue buena.

Noelia Martínez. «Notouse bastante o peche de A Coruña», explica la empresaria camariñana, pero ahora la situación está siendo «moi complicada. Non hai xente polas rúas». Los comerciantes de la localidad decidieron no abrir los sábados por la tarde, pero incluso durante la semana los vecinos no salen tampoco. «Excusábamos de abrir». Con la campaña de rebajas comenzada la gente tiene miedo incluso de entrar en las tiendas y evita todo contacto.

Pilar Fraga. «No tengo forma de comparar, pero la campaña de Navidad no ha salvado la temporada. Yo creo que fue incluso mejor los bonos de 30 euros que dio el Concello. Eso sí que fue determinante. Deberían poner otros para marzo», dice la empresaria, que tampoco fía casi nada a las rebajas porque le ha quedado poca mercancía que saldar y está enfocada ya en la nueva temporada. Reconoce, sin embargo, que el cierre de A Coruña sí influyó algo.

Yolanda Quintáns. «A campaña do Nadal foi a mellor, con moita diferenza. A xente non se dedicou a ir ao Marineda senón que veu aquí», dice la comerciante. Coinciden con su opinión la coristanquesa Noelia Pérez y la carballesa Vanesa Torreira. Ambas trabajan en el centro comercial coruñés y comentan la caída de clientes que ha sufrido la gran superficie comercial, que se alimenta más de los vecinos de Arteixo, A Laracha y Carballo y el resto de la Costa da Morte que de los propios coruñeses. 

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