Las nuevas promesas del tatuaje en Galicia

Vienen pisando fuerte. Su capacidad para personalizar los diseños y su estilo han hecho que ganen adeptos en muy poco tiempo. Grábate sus nombres...


La Voz

Son un ejemplo de cómo ha evolucionado el mundo del tatuaje en Galicia en los últimos años. Ya no es necesario irse a fuera para encontrar un estilo concreto. Las nuevas generaciones del gremio, muchos de ellos ilustradores o con estudios superiores, vienen más preparados que nunca y aportan una nueva alternativa y perspectiva al tatuaje tradicional.

Carlota Cobas en el estudio The Golden
Carlota Cobas en el estudio The Golden

ROMPIENDO BARRERAS

A los 17 años, Carlota Cobas (@carlotacobas en Instagram) ya sabía que quería dedicarse a tatuar. Decidió introducirse en un sector mayoritariamente masculino, pero que cada vez se está abriendo más. «Lo he notado más ahora, cuando he comenzado a trabajar de forma profesional, como que la gente no me tomaba en serio... Sigue habiendo muchos estudios en los que no hay ninguna mujer, o la que hay es la recepcionista o la mánager», señala Cobas.

Pese a todo, ha logrado hacerse un hueco en el gremio y puede mostrar su arte en un estudio situado en A Coruña. «Mi estilo busca fusionarse bien con el cuerpo y a sus formas. Las plantas y los animales son formas orgánicas que se adaptan bien», explica. Para ello usa la técnica fine line, que trata de hacer diseños más finos y elegantes. «Tienes que controlar bien la máquina, porque si te pasas clavando o lo haces mal, te puedes equivocar y al final lo que iba a ser un fine line acaba con una línea súper gorda», añade Carlota. En su corta trayectoria, ya ha cruzado fronteras y tatuado en Portugal. Pero también ha hecho estancias en Pontevedra y tiene pendiente ir a Madrid en marzo, si la situación por la pandemia finalmente lo permite.

Ángel y Rodrigo en su estudio en Pontevedra, Oculum Tattoo
Ángel y Rodrigo en su estudio en Pontevedra, Oculum Tattoo

DE MADRID A PONTEVEDRA

Ángel Montecino (@onze.tattoo) confiesa que al principio no se veía tatuando. Él se dedicaba a hacer piercings en un estudio en Madrid. «Fue mi jefe el que me animó a darle caña a los dibujos. Yo siempre dije que no me iba a dedicar a esto, que era muy difícil». Al final, el destino y el esfuerzo, en su justa medida, hicieron que lleve cinco años ejerciendo el oficio. «Vine a tatuar a un estudio de Pontevedra de invitado y me enamoré del rollo de ciudad pequeña que lo tiene todo», explica sobre cómo acabó en la comunidad gallega. «Tengo tatuado Galiza en las costillas. No lo cambio por nada en el mundo», afirma.

Le gustan los dibujos realistas y las referencias fotográficas, pero Montecino aclara que su estilo es el neotradicional, «que no es realismo ni es tradicional. Tienes línea, pero también tienes sombras suaves. Creo que es muy personal», comenta. Para perfeccionar su técnica, resalta que hay que defenderse «con muchas cosas. Tienes que usar todo el material que hay». Este año tenía previsto ir a tatuar a Roma y Nottingham, pero los planes quedaron aplazados a causa de la pandemia.

ESCAPANDO DE LO CONVENCIONAL

El caso de Rodrigo Roel (@rodrigo_roel) es similar. Tampoco empezó en el sector, ya que primero se dedicó a la hostelería. Sin embargo, siempre estuvo conectado con el mundo de las artes. «Siempre me interesó. Comencé a practicar cuando estudiaba Conservación y Restauración de Bienes Culturales», señala. Destaca que no había pasado ni un año cuando lo llamaron del primer negocio, Trinidad Tattoo. «Mis referentes fueron la gente que trabajaba allí. Hasta que estás en un estudio y ves a gente tatuar y compartes conocimientos... Ahí es cuando cambia totalmente la visión que tienes, explica. Esta experiencia hizo que perfeccionase su estilo y le aportase un sello personal.

«Todo lo que sea blanco y negro y lleve un sombreado me sirve», cuenta. Una vez que fue progresando, le surgió la idea de escapar de lo convencional y abrir su propio estudio. «Tenía ganas de irme de un estudio al uso, de los que te entran citas y las tienes que atender. Necesitaba trabajar con más tranquilidad y con cita previa», asegura. Con estos requisitos se decidió a hacerlo realidad junto con Ángel Montecino. «Los dos tenemos estilos muy diferentes, pero se complementan bien en un estudio», apunta. Lo cierto es que Roel sostiene que en Galicia «hay mucho nivel y mucha gente joven que controla de cualquier estilo. No necesitas irte fuera para hacerlo».

Iago Álvarez en el estudio Serie Z Tattoo
Iago Álvarez en el estudio Serie Z Tattoo

EL PODER DE LAS REDES

Cuando Iago Álvarez (@personalparanoidtattoo) comenzó a interesarse por el tatuaje, lo tenía que hacer de una forma más clásica: «No había ni redes sociales. Toda la información que captaba era de cosas muy americanas y de ese estilo». Por eso tuvo que aprender de forma autodidacta desde su casa, en Ourense. «Entonces, los tatuadores ocultaban un poco cómo funcionaba el sector. Para mí, por lo menos, fue muy complicado el inicio, porque no sabía absolutamente nada», destaca. Además, Álvarez matiza que cuando estaba empezando su estilo, el neotradicional, «aún no existía. Lo empecé a ver en revistas como Tatto Life. Ya cuando apareció Instagram es cuando muchos se subieron al carro. Hay una cantidad de información que es impresionante».

Pero, aunque haya muchos profesionales, se trata de una técnica en la que se pueden hacer diseños muy distintos. «Lo mío es como un realismo pero no tan fotográfico, sino un poco más ilustrado. Utilizo dos o tres líneas diferentes para cada tatuaje por lo menos y mucha gama de cada color para hacer varias profundidades y volúmenes», concluye.

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