Entre Madrid y A Coruña, Carlota se fue a una aldea de 4 habitantes

Con la llegada de los tres, más su pareja, que va de jueves a domingo, doblaron la población de Pincelo


a coruña

Durante el confinamiento se convenció. Hace un año dudaba entre seguir en A Coruña, donde trabaja de siempre en temas relacionados con el arte, la enseñanza y la creatividad, o irse a vivir a Madrid. Cuando el mundo se paró, decidió pasar el encierro en una aldea de cuatro habitantes, Pincelo. «Llevo muchos años enamorada de la Ribeira Sacra porque mi familia es de Chantada, pero este rinconcito en concreto no lo conocía», reconoce Carlota Pérez Fernández. Pasaron las semanas, los meses, y a sus 45 años y con dos hijos de 8 y 5 años, esta mujer vendió el piso en A Coruña, descartó la opción madrileña, y se instaló en este lugar próximo a Belesar. «Mi madre dijo que no llegaba a octubre, pero aquí sigo. No venimos a salvar la aldea, es la aldea la que nos devuelve la paz a nosotros», reflexiona sobre la gente que, como ella, deciden asentarse en el campo. «Yo le llamo neorrural», precisa. Hace unos días coincidimos y me contó su proyecto, que no es solo vital, sino también empresarial y cultural.

LOS VECINOS

Con la llegada de los tres, más su pareja, que va de jueves a domingo, doblaron la población de Pincelo. Una de sus vecinas es la legendaria Esther Teijeiro, de la adega Diego de Lemos y una pionera en el vino ecológico. Tiene 84 y vive con su marido. Los otros habitantes de la aldea son Manolo y su mujer, que cuidan un huerto ecológico. Y para de contar. Pero en cuanto el tiempo sea más favorable y no haya tantas restricciones de movilidad, será fácil ver por allí a artistas de diversa índole y a personas inquietas como Carlota dispuestas a vivir unas horas inolvidables. Sí, porque esta mujer dispone de una casa para ocho personas y propone un tipo de ocio «de paz, salud y cultura», destaca. Ahora que estamos en pleno momento de nuevos propósitos para el año que empieza hay que tener en cuenta este espacio de la Ribeira Sacra.

CANOAS, VINO, SENDERISMO Y COMIDA

«Contamos con una terraza privada y otra de degustación de productos locales con vistas al río para unas 60 personas que abrimos de marzo a octubre. Dentro de sacraexperience está sacraforma, que son talleres multidisciplinares de fin de semana con artistas de diferentes disciplinas reconocidos nacional e internacionalmente. Han pasado ya muchos por aquí y esperemos que puedan venir muchos más. Comenzamos también la venta de productos locales y organización de eventos a la carta». En su página web www.sacraexperience.com, me llama la atención una opción familiar de fin de semana que incluye de todo. Cena en un restaurante de Chantada, viaje en lancha y almuerzo en una bodega, paseos en canoas o en tablas de pádel surf. El domingo, para terminar, senderismo, entre otras actividades. Recuerdo el baño que me pegué no muy lejos de allí el pasado mes de septiembre. Y es que nadar en los cañones del Miño es diferente a todo. Así es la nueva vida de Carlota, que entre vivir en A Coruña o Madrid encontró la paz en una aldea de cuatro habitantes. Dice que hay más personas como ella, que es un movimiento que va a más. «La gente está emocionada. Nos sentimos repobladores y estamos todos unidos para impulsar proyectos culturales y potenciar los productos locales. Estamos creando una asociación de vecinos y rehabilitando espacios para residencias artísticas». Carlota es un torbellino de ideas. Envidio la decisión que tomó. Su valentía. Pero me parece un cambio de vida demasiado drástico. Eso sí, está en un lugar privilegiado, precioso e ideal para pasar unos días con poca cobertura y acompañado de la soledad. Yo creo que no sería capaz de aguantar tanto tiempo. ¿Y usted?

Por Pablo Portabales PERIODISTA

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