450 maltratadas en el 2020 en A Coruña

Un mayor control del agresor sobre la víctima y el miedo de estas hizo que las denuncias por violencia machista disminuyesen durante el confinamiento y repuntasen en la segunda mitad del año


a coruña / la voz

Hubo muchas mujeres que entre marzo y junio del año pasado no pudieron salir de casa porque estaban confinadas con el hombre que las maltrataba. Que perdieron la dignidad soportando todo tipo de vejaciones e insultos. Que callaban para que sus hijos no las vieran sufrir. Que no tenían a dónde ir o buscar amparo en el domicilio de un familiar. Fue un año maldito. Peor incluso que los anteriores.

En esas circunstancias, atenazadas por el miedo, la mayoría de las víctimas no denunció.

El confinamiento domiciliario provocó que la violencia machista se manifestase de manera «más sibilina» y psicológica al tener el agresor un control total sobre la víctima, según explica la fiscala de sala delegada contra la violencia sobre la mujer, Pilar Martín Nájera.

Tanto la Policía Nacional como la Local, según la Subdelegación del Gobierno, registraron en la ciudad 449 casos. Ninguna con riesgo extremo, pero sí 5 alto, 36 medio y 375 bajo. De todas ellas, 82 están incluidas en el servicio Atento y 9 cuentan con pulseras telemáticas. Los datos fueron algo menores que los del año anterior, cuando se alcanzó el medio millar de casos.

Martín Nájera subraya que durante el confinamiento no es que la violencia bajara, sino que se manifestó de otra manera. «En la violencia machista, el objetivo del agresor es dominar y controlar: al estar la víctima encerrada en casa, ese dominio fue inexorable y la violencia física, menor», dijo.

Según el CGPJ, entre marzo y junio el número de denuncias por maltrato bajó un 14 %.

«No creamos en el arrepentimiento del maltratador, son lobos con piel de cordero»

Fuentes de la sala de Violencia contra la mujer de A Coruña destacaron el «gran esfuerzo» que se tuvo que hacer este año. Y gracias a eso «ninguna mujer quedó desamparada». Una funcionaria destaca que han sido «muy sensibles». Explica que «siempre que llegó una denuncia por maltrato, no la ibas a volver a mandar a casa con el agresor porque la denuncia, lo tenemos comprobadísimo, incrementa el riesgo. A un agresor no le gusta nada que se le denuncie, cuida la imagen exterior de buen padre, buen amigo, buen compañero...».

Las actuaciones judiciales urgentes por violencia machista no se interrumpieron durante el confinamiento, al considerarse esenciales, pero la fiscala Martín Nájera lamenta la «frialdad» e incluso la soledad que supone para una víctima enfrentarse a este proceso por vía telemática: «Ha sido más duro».

El abogado de Familia coruñés Ignacio Bermúdez de Castro opina respecto al descenso de denuncias que eso no significa que existiesen menos casos. «Desgraciadamente, el número de maltratadores no ha descendido».

Es más, añade el letrado que en los despachos especializados «observamos que una vez finalizado el estado de alarma las denuncias han aumentado considerablemente. Sostiene que «no creamos en el arrepentimiento de un maltratador. En la práctica totalidad de los casos es cuestión de postureo. Son lobos con piel de cordero».

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