Sara Lúa Barreiro: «Tengo fama de hacer las mejores tortillas»

A CORUÑA CIUDAD

EDUARDO PEREZ

La concursante de MasterChef8 nos cuenta lo que preparará para la cena de Nochevieja

06 dic 2020 . Actualizado a las 09:04 h.

Todavía la reconocen por la calle. Aunque ya pasó el bum de hace unos meses cuando participaba en MasterChef 8. «Había niñas haciendo cola a la entrada de la tienda para hacerse fotos conmigo. Se te hace raro ir caminando por la calle y notar que la gente comenta. Parece mentira que sea algo que vean tantas personas, pero me gustó sentir el apoyo de la gente. Eso sí, mi novio se moría de vergüenza», comenta Sara Lúa Barreiro San Julián. Charlamos en un banco del paseo marítimo al lado de la fuente de los surfistas. Habla rápido y claro. «Soy muy rápida para todo. Siempre me sobra el tiempo, parece que mis días duran 48 horas», asegura esta ex alumna del Eusebio da Guarda que recuerda que sus padres la llevaban a buenos restaurantes. «Siempre me gustó comer, pero de cocinar nada. Y al final hice un ciclo superior de restauración en el Paseo de los Puentes. Fue una época muy buena, pero murió mi padre y las cosas cambiaron», recuerda Sara, que tiene 34 años y nunca trabajó en un restaurante. Su padre, Carlos Barreiro, fue de los primeros pinchadiscos de A Coruña, tuvo pubs como el Garibaldi, montó una tienda de bonsáis en la calle del Socorro... «Mi casa era una discoteca, por eso me gusta tanto la música». También es aficionada a viajar, a la moda, y le encantan los animales. Tiene tres perros: Uma, Lola y Jazz.

El artículo de Risto

Durante seis años trabajó en El Corte Inglés. «Salía a las diez de la noche y cocinaba tapas y postres para restaurantes. Un buen día leí un artículo de Risto Mejide que hablaba de que hay que hacer lo que te guste en cada momento y decidí cambiar de vida. Dejé el trabajo y me fui a Barcelona con mi novio. Al principio costó, pero fue lo mejor. Entré en el mercado del lujo y trabajé para Inditex, Bimba y Lola o Gucci, donde tenía un buen puesto. Cuando todo estaba perfecto le ofrecieron un trabajo a mi pareja en A Coruña y nos vinimos», resume Sara, que lleva 13 años con su novio y ahora trabaja en la tienda Rosa Clará de Sánchez Bregua. «Me estabilicé y fue el momento de hacerle caso a mis amigas que siempre me decían que tenía que presentarme a MasterChef. «Me parecía surrealista verme allí y nunca creí que me fuesen a coger», recuerda. Pasado el subidón de la fama televisiva dice que su vida cambió en qué «ahora con cuatro cosas en la nevera hago manjares y en Instagram soy personaje público y me llaman de algunas marcas». Dice que le encantaría llevar a cabo alguna colaboración con restaurantes de la ciudad y avanza que el próximo día 12 cocinará poke en el mercado navideño que unas buenas amigas abrieron en la esquina de la plaza de Galicia donde estaba Staro y hace muchos años la mítica cafetería Buenos Aires.

Huevos en Nochebuena

De cara a las cenas y comidas de Navidad aconseja «practicar antes si no sueles cocinar. Si pones un poco de ganas las cosas salen. Confío mucho en los libros de recetas, que los hay en todas las casas. A mí me toca el menú de fin de año. Voy a hacer un salpicón de marisco un poco distinto al que hacía mi abuelo. Recuerdo que compraba el producto en la cetárea de allí enfrente (señala hacia San Roque) y con los pimientos que le ponía encima hacía el número del año. Después haré unas carrilleras o una carne asada con una receta que me dio Adrián Felípez. Soy más de salado que de dulce y suelo cocinar en grandes cantidades», relata. Dice que se cuida y que la mantiene en forma David Balseiro. «Gracias a él no peso 80 kilos». Me cuenta su secreto para las tortillas. «El corte de las patatas lo hago muy finito y a mano. Una vez frita la dejo reposar un rato en el huevo, y si absorbe mucho, le echo otro. Entre los míos tengo fama de hacer las mejores tortillas», sentencia Sara Lúa que reconoce que sería feliz en Nochebuena con una huevos fritos. Rápida, organizada, positiva, muy sonriente... «Siempre me estoy riendo. Soy muy social y me encanta unir a los amigos. Pero también soy cabezota, desordenada en los armarios, e hipocondríaca», comenta mientras empezamos a caminar por el paseo marítimo. «Me encanta la playa, la plaza de Azcárraga, pasear por el monte y recoger flores para hacer ramos. Por algo mi madre es florista».