Más de 800 dependientes están en lista de espera en A Coruña para recibir ayuda en el hogar

Un total de 4.063 personas tienen derecho a la asistencia domiciliaria en la ciudad

josefina

a coruña / la voz

La dependencia es uno de los grandes retos de las Administraciones que el covid-19 ha revelado todavía más acuciante. El cierre de los centros de día por la pandemia, el temor a los ingresos en residencias por la alta incidencia de contagios y la aparición de nuevas necesidades están congestionando aún más un servicio ya de por sí en números rojos. Según la Consellería de Política Social, la encargada de acreditar las dependencias y asignar a los usuarios el derecho al Servizo de Axuda no Fogar (SAF), en la ciudad de A Coruña hay 4.063 personas con esta asistencia reconocida. Sin embargo, aunque «todas teñen dereito a percibir unha prestación», destaca el departamento, la lista de espera afecta a uno de cada cinco dependientes.

«Cada miércoles la Xunta nos remite las actualizaciones de las dependencias reconocidas. En este momento, en el grado III, el más grave y el prioritario, hay 77 personas en lista de espera; en el grado II, el siguiente en urgencia, son 370 y en el I, son 382», detalla la concejala de Benestar Social, Yoya Neira. En total, son 829 personas, lo cual no quiere decir que todas no estén disfrutando de algún SAF. En algunos casos, ya disponen de una hora de asistencia al día que se pudo haber ampliado a dos si su grado de dependencia, por ejemplo, empeora un escalón.

El SAF de dependencia al que se refiere la edila es uno de los tres que se prestan desde el Ayuntamiento y el único que comparten con la Xunta. Los otros dos son el SAF municipal o básico, de libre concurrencia, y el urgente, para situaciones sobrevenidas y para el que tienen un convenio con el Chuac.

Durante el confinamiento, y ante el cierre de los centros de día, la Xunta aprobó una ayuda extraordinaria de una hora diaria a mayores de ayuda en el hogar que se termina este mes. «Es una gestión muy compleja: tienes que hacer frente a este recurso que se acaba y al aumento de la demanda mientras muchos familiares renuncian a la ayuda que sí tienen para sus dependientes por el temor a las visitas en casa», explica Ana Cancelo, trabajadora social del Concello.

Para quienes están sin esta asistencia, los días son eternos. En una semana pueden pasar de estar en el puesto 50 al 70 en la lista de espera si, de pronto, la Xunta reconoce a 20 nuevos dependientes de grado III que los desplazan en el listado.

Horas sin utilizar 

Desde Política Social recuerdan que A Coruña tiene 32.961 horas asignadas al mes de ayuda en el hogar «das que non utilizou o 32 % dispoñibles». Además, añaden: «Política Social financia a maior parte do servizo, a xestión é competencia do Concello».

Desde María Pita, la concejala Yoya Neira confirma que desde San Caetano aportan 9,40 euros por cada hora, pero matiza que no son suficientes. Dichos servicios tienen un precio real que puede duplicarse. «El coste por asistir a un dependencia es mucho mayor que 9,40 euros. Hay servicios complejos que incluso pueden requerir a dos personas. La Xunta ordena la prioridad y da unas bolsas de horas, nosotros asumimos la diferencia del coste e intentamos que el copago, cuando tiene que haberlo por cuestiones de renta, sea lo más bajo posible».

El precio en el mercado que cobran las empresas concesionarias que prestan el servicio, «oscila en una horquilla de los 16 a los 20 euros la hora de servicio. Un coste que todavía puede aumentar si añaden los gastos en epis para sus trabajadores», precisa Ana Cancelo.

El gobierno local está inmerso en el estudio del nuevo pliego de condiciones para el concurso de las nuevas licitaciones de los SAF. «Aquí hay que atender a grandes dependientes, se necesita una formación cada vez más técnica y las empresas y sindicatos exigen mejores condiciones. En el anterior concurso, uno de los paquetes a contratación casi queda vacante por la falta de empresas candidatas», dice Cancelo.

«Hemos tenido que reorganizarnos y buscar servicios privados porque el día uno se termina»

El 1 de diciembre se acaba el Servicio de Axuda no Fogar Extraordinaria que puso en marcha la Xunta en abril como alternativa al cierre de los centros de día por el confinamiento. Josefina, una vecina de 92 años de A Coruña con deterioro cognitivo, es una de las usuarias que se queda sin este soporte gracias al que una asistenta acudía una hora al mediodía a su casa para darle de comer y así sus familiares podían continuar trabajando.

Ahora, y aunque le acaban de reconocer un nivel más de dependencia, pasó al grado II por lo que le corresponden dos horas de asistencia al día, nadie irá desde el SAF de A Coruña hasta su casa para prepararle la comida. Sí sigue contando con una hora de cuidados por la mañana. «No pedimos nada que no tenga reconocido. Es una persona con una pensión baja y por la tarde ya asumimos una asistenta privada para que esté con ella. Ahora, como sigue en la lista de espera y en el Ayuntamiento nos dijeron que tiene a más de 150 personas por delante, hemos tenido que reorganizarnos y buscar servicios privados para que la atiendan al mediodía», cuenta una de sus nietas. El coste lo cifra en 300 euros mensuales de gasto a mayores, a 15 euros la hora.

Reconversión de SAF

«La prioridad en la lista de espera depende de tres factores: el grado de dependencia, la capacidad económica y si disfrutan ya de otro recurso concedido», apunta Yoya Neira. «En la medida de lo posible, estamos reconvirtiendo muchos SAF extraordinarios de la Xunta, que se acaban ahora, en SAF municipales en aquellas situaciones más vulnerables», avanza Ana Cancelo.

«Sin esta ayuda en el hogar, me empujan a que mi abuela tenga que ir a una residencia»

mila méndez
josefina

La asistencia domiciliaria se recorta a la mitad para esta vecina de 92 años

La nieta de Josefina Vázquez Anido comenta que decidió contar el caso de su abuela después de ver la noticia, y la valentía, de Jaime Ouro, el vecino de 55 años de Lugo diagnosticado de un cáncer renal en estadio cuatro y con metástasis en los pulmones y otros órganos. Como denunció en el reportaje publicado en La Voz el sábado, en noviembre se le reducen a la mitad las horas del Servizo de Axuda no Fogar (SAF). De dos al día a una, para ayudarlo en todo, ya que vive solo. A Josefina, que tiene 92 años y deterioro cognitivo, le sucederá lo mismo. La hora extraordinaria concedida por la Xunta con motivo de la crisis del covid, que permitía que le preparasen la comida y se la dieran, se acaba.

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