El drama que se vive en las casas rurales: «Aquí non chama ninguén»

En algunos negocios reciben consultas de grupos preguntando si se alquilan para hacer fiestas

Rocío Gorís apunta que en noviembre solo se ocuparon dos habitaciones en su casa rural de Carral
Rocío Gorís apunta que en noviembre solo se ocuparon dos habitaciones en su casa rural de Carral

A Coruña

Las casas rurales, en general, no vivieron un mal verano, dadas las circunstancias. Tras el primer estado de alarma y el confinamiento, en la época estival había ganas de salir de casa y estos complejos tuvieron buena aceptación al poder reservarse al completo o no tener tanta concurrencia como un hotel, además de ubicarse en zonas tranquilas. Al llegar el otoño volvía la incertidumbre y los peores presagios se confirmaron. Muchas están ahora cerradas y las que abren no reciben clientes.

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El drama que se vive en las casas rurales: «Aquí non chama ninguén»