La plaza del Libro vuelve a tener librería

Pablo Portabales
pablo portabales A CORUÑA

A CORUÑA CIUDAD

Víctor Fojo, hijo del fundador de la librería Follas Vellas de Santiago, y su mujer Gleicy Ramos abren en la calle Enrique Dequidt, a unos metros de la plaza del Libro, una tienda de ejemplares de segunda mano y para coleccionistas tres años después del cierre de las últimas librerías de la zona

21 oct 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

En el 2017 cerró la librería Couceiro. Antes lo había hecho Nós, otro local de siempre. Desde entonces, las únicas hojas de la plaza del Libro son las de los imponentes arboles que en su día formaron parte del Colegio Dequidt. Después de tres años y medio la zona recibe una buena noticia literaria con la apertura de Follas Vellas. Se trata de la delegación coruñesa del establecimiento que en 1991 abrió Víctor Fojo en Santiago y que está especializado en libros de segunda mano y anticuario. Víctor es farmacéutico, fue profesor de Química orgánica, y está considerado una referencia en el mundo de la cultura. Ahora su hijo quiere continuar con el negocio, pero «como lleva años trabajando en A Coruña prefiere abrirla allí», comenta Víctor padre desde Santiago. Curiosamente, hubo un Baldomero Fojo que tuvo en la calle Emilia Pardo Bazán la farmacia que ahora es Gato. «Habrá sido hace sesenta o setenta años, pero no deja de ser curioso que en el 2020 abra una librería a 50 metros de donde nací, porque yo soy de la calle Menéndez Pelayo», recuerda. Víctor hijo dirigirá el negocio con su mujer, Gleicy Ramos, y piensan abrir estos días en la calle Enrique Dequidt 6. La plaza del Libro vuelve a tener librería, aunque los clientes no encontrarán el último de Pérez Reverte hasta dentro de unos meses. «Trabajamos con ejemplares desde el año mil quinientos y pico hasta hoy. No hay demasiados coleccionistas, pero sí de libros de segunda mano, y en ese terreno tenemos de todo. Nuestra especialidad es la cultura en general pero buena», comentan mientras dan los últimos retoques a un negocio que supone un soplo de aire fresco a una plaza que necesitaba los libros que le dan nombre. Ojalá sea el inicio de un resurgir literario en la zona. Además de las de los preciosos árboles, ahora hay otras Follas Vellas.