José Antonio ya tiene sus pastillas

Otros usuarios denuncian que en el centro de salud de Matogrande es frecuente que retrasen citas para activar medicaciones


A Coruña

«Esta mañana me llamaron del Sergas. El chico con el que hablé me dijo que no era médico, sino farmacéutico, y que solo me podía activar la medicación por tres meses, y no por seis, que es lo habitual. Pero me da igual, como si es por una semana. El caso es que por lo menos ya pude ir a comprar mis medicinas». Juan Carlos Touriñán se encontró esta semana con un «problema grave», ya que al acudir al centro de salud de Matogrande para activar la medicación que toma para el corazón, la diabetes y la hipertensión le dieron cita para el próximo día 27. Él respondió que no podía esperar tanto ya que no le quedaban pastillas y que se dirigió a su médico como siempre hacía, unos días antes de que le tocase reactivar las prescripciones. 

Explica, con alivio, que esta mañana ya fue a la farmacia que tiene cerca de casa a comprar la medicación. «La verdad es que no cogí todas, solo las que más me urgían. En unos días compraré las otras. Pero yo creo que si pago todo junto serán unos 10 euros, cuando el importe si no está financiado por la Seguridad Social sumaría más de 200 euros», explica. Dice que se sintió desvalido e impotente por la atención recibida en el centro de salud de Matogrande ya que, si su médico de cabecera está de vacaciones, puede ser otro facultativo el que le preste una atención que, para él, es vital. «Puedo llamar para pedir cita cuando me digan, si hay mucho trabajo o lo que sea. Pero lo que no puede ser es que me digan que tengo que esperar 12 días para comprar mis pastillas. Lo que más pena me da es que mucha gente en mi misma situación acepta esto, se calla, va para casa y le da un ictus. Y después dicen que le dio el ictus porque no tomaba las pastillas... Como entre todos no hagamos algo, la clase política acaba con nosotros», se queja. 

Añade que los problemas se agrandan cuando a la gente le dicen que pueden ir a retirar la medicación aunque todavía no la tenga activada y que, después, cuando ya la tengan cargada en la tarjeta sanitaria, le hacen el reembolso del dinero financiado por la Seguridad Social. «Van derivados a las farmacias engañados, porque en realidad piensan que no tienen que pagar el importe íntegro del medicamento. Y, claro, se monta cada lío en las farmacias que no veas. Y las farmacias no son oenegés. Los pacientes les montan unos follones a los farmacéuticos que no veas, que no tienen culpa de nada».

El padre de un paciente del centro médico de Matogrande relata que operaron a su hijo de un hombro en un hospital privado de la ciudad. Al día siguiente ya estaba de alta y en casa. «Le dieron una medicación de no gran envergadura, posoperatoria. Su madre fue personalmente al centro de salud para pedir al médico de cabecera la medicación que le correspondía. Y en el mostrador le dijeron que 20 días después ya la llamarían por teléfono el médico en algún momento de la mañana». ¿Y mientras tanto? «Solucionamos en la farmacia, que somos clientes de siempre y nos conocen, y nos adelantan la medicación. Pero al final, la pagamos y punto, porque no era mucho desembolso», explica el padre. «El problema es que la persona que te atiende le da igual que el paciente tenga una patología grave o leve. Te citan para dentro de 20 días, y listo. Pero es que están jugando con la vida de un paciente y es un servicio público y te tienen que atender correctamente», indica este otro usuario.

«Mi vida pende de las pastillas pero en Matogrande no me activan la medicación»

Elena Silveira

Un paciente del centro de salud denuncia que le dieron vez para dentro de doce días, cuando ya no le quedan pastillas para sus patologías crónicas

Juan Carlos Touriñán tiene 60 años y es enfermo crónico desde los 52, que debe tomar a diario un cóctel de ocho pastillas para el corazón, la hipertensión y la diabetes. Asegura que este miércoles llamó por teléfono a su centro de salud, el de Matogrande, para que su médico le renovase la medicación. «La sorpresa es que me daban cita para el día 27, dentro de doce días. ¡Yo no puedo esperar doce días para tomar mi medicación!» Explica que pudo ser un error en la atención telefónica, así que se acercó personalmente al centro de salud. Y allí le volvieron a decir lo mismo, que no lo podían atender hasta el día 27 porque su médico estaba de vacaciones e iban metiendo a los pacientes con otros facultativos en los huecos que quedaban. Como alternativa le dijeron que quizás le llamasen el viernes del departamento de Farmacia de la Casa del Mar. «Esa fue la solución que me dio la persona que me atendió en el mostrador. Pero yo no puedo esperar. Me quedan dos pastillas para la hipertensión, y no puedo estar así, sin mis pastillas, doce días más», explica indignado. 

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