«Mi vida pende de las pastillas pero en Matogrande no me activan la medicación»

Un paciente del centro de salud denuncia que le dieron vez para dentro de doce días, cuando ya no le quedan pastillas para sus patologías crónicas


A Coruña

Juan Carlos Touriñán tiene 60 años y es enfermo crónico desde los 52, que debe tomar a diario un cóctel de ocho pastillas para el corazón, la hipertensión y la diabetes. Asegura que este miércoles llamó por teléfono a su centro de salud, el de Matogrande, para que su médico le renovase la medicación. «La sorpresa es que me daban cita para el día 27, dentro de doce días. ¡Yo no puedo esperar doce días para tomar mi medicación!» Explica que pudo ser un error en la atención telefónica, así que se acercó personalmente al centro de salud. Y allí le volvieron a decir lo mismo, que no lo podían atender hasta el día 27 porque su médico estaba de vacaciones e iban metiendo a los pacientes con otros facultativos en los huecos que quedaban. Como alternativa le dijeron que quizás le llamasen el viernes del departamento de Farmacia de la Casa del Mar. «Esa fue la solución que me dio la persona que me atendió en el mostrador. Pero yo no puedo esperar. Me quedan dos pastillas para la hipertensión, y no puedo estar así, sin mis pastillas, doce días más», explica indignado. 

Juan Carlos explica que este es un problema «bestial», «brutal»... y otras palabras mayores que el enfado le hacía enumerar. «Lo peor es que hay mucha gente que le está pasando lo mismo que a mi. Que quiere su medicación, que no se quiere morir. Como no me receten mis pastillas me voy a encadenar al centro de salud y nadie me mueve de allí hasta que me las den. Como si viene la policía...», asegura. «¡No me quiero morir!», insiste. 

Adelantar el dinero

Comenta que algunas farmacias lo que hacen es, a clientes habituales, les adelantan la medicación hasta que el médico de cabecera se la activa. O bien marcan con un sello la caja para que después el cliente pueda recuperar el dinero desembolsado por no tener activada la financiación del Sergas. «Yo lo podría hacer, podría pagar en la farmacia, por ejemplo, los 100 euros que vale una de las medicaciones que tomo, en vez de los 4 euros que cuesta si me lo prescribe el médico de cabecera. Pero hay mucha gente que no puede desembolsar ese dinero, que no tiene ni los 100 euros para comer», se queja.

Algunos usuarios del centro de salud de Matogrande confirman que el caso de Juan Carlos no es aislado, que ya ha pasado en más de una ocasión y apuntan a que el personal de servicios generales no siempre actúan de forma eficaz. Por su parte, desde el Sergas indican que ante la falta de un médico, el procedimiento habitual es que las prescripciones las hagan los otros médicos que sí están en activo, aunque ello suponga asumir una mayor carga de trabajo. «Ante la falta de un médico por vacaciones, es un compañero el que cubre su ausencia y siempre se atiende a los pacientes», confirmaron desde el Sergas. 

Juan Carlos dice que dará un día de plazo al personal del centro de salud de Matogrande para que solucione este problema antes de encadenarse en la entrada. «Porque ante tanta impotencia te dan ganas de hacer cualquier cosa. Allí me voy a quedar hasta que me den mi medicación», indica.  

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