«Necesito todos los dedos para la gaita»

Cirujanos del Chuac le reimplantaron la mano que se amputó cortando leña. Abel empieza a escribir y ya prueba el puntero para tocar la «Jota de Lugo»

Abel Vázquez Pardo, de 60 años, sigue rehabilitación para recuperar las funciones de la mano que le reimplantaron
Abel Vázquez Pardo, de 60 años, sigue rehabilitación para recuperar las funciones de la mano que le reimplantaron

A Coruña / la voz

Asegura Fidelina, su esposa, que Abel en ningún momento se vino abajo. «Yo sí, pero él nunca», insiste. Ni siquiera cuando vio su mano caer al suelo. Así, de repente. Fue el 2 de enero, estaban en la aldea y el nudoso tronco de leña, el último que le quedaba por partir, se le escabulló. La cortadora le amputó de cuajo su diestra. «Pensé ‘estropeé mi vida'», resume él mismo. De inmediato «me tapé el muñón con la otra mano y me tiré al suelo por si me mareaba». Los sanitarios de la ambulancia, que medio se perdieron buscando San Vicente de Pena (Begonte), lo primero que hicieron fue cogerla y meterla en hielo. «En diez minutos estábamos en Lugo y de allí me mandaron para aquí», relata. Aquí es el Hospital A Coruña, donde los cirujanos plásticos emplearon seis horas y media en dejar su brazo como antes de aquel drástico segundo.

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«Necesito todos los dedos para la gaita»