Pepito Mendoza, el secuestro que paralizó a la ciudad

Hace 63 años se resolvía con éxito un caso que había mantenido con vilo a la sociedad coruñesa


Se estrenaba en el Colón, pero la muchedumbre que se agolpaba ante el teatro no tenía intención de ver a Sara Montiel. El 26 de septiembre de 1957 se resolvía un caso que había mantenido a toda la ciudad en vilo, el secuestro del pequeño Pepito Mendoza, niño de dos años que había desaparecido tres días antes mientras jugaba con sus hermanos en los jardines de Méndez Núñez. Tres días de incertidumbre y desesperación de la familia del pequeño que, por fin, encontraban un final feliz, después de que la policía hubiese estrechado el cerco sobre sus captores. Bajo secreto de confesión, según relataba en La Voz de Galicia el periodista Vituco Leirachá, entregaban al niño a sus padres, que lo recibían con emoción en su casa del número 34 de la avenida de la Marina. Cientos de personas se congregaron ante la vivienda para compartir esos momentos de alegría y corearon el nombre de Pepito hasta que su padre lo asomó a la ventana de la vivienda.

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