Los tripulantes de un velero atacado por las orcas: «Unas golpeaban por la popa y otras por estribor. Nos acorralaron»

Emiliano Mouzo A CORUÑA / LA VOZ

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Emiliano Mouzo

Las tres personas que viajaban en uno de los tres barcos embestidos por los cetáceos este fin de semana cerca de la costa de A Coruña estuvieron 30 horas sin dormir sufriendo las embestidas de los animales

21 sep 2020 . Actualizado a las 18:28 h.

Tres veleros que se encontraban navegando el pasado fin de semana con el mismo rumbo a unas tres millas (unos 5 kilómetros) al norte de A Coruña fueron atacados y dañados seriamente por un grupo de orcas. La manada de cetáceos atacó en primer lugar al Tamali, de nacionalidad francesa, que navegaba con tres tripulantes a bordo.

Los animales golpearon hasta en diez ocasiones el casco del barco, sobre todo en la zona de la popa y en el centro del velero, lo que provocó daños en los timones de la embarcación, en el cable que une a ambos y también en los equipos de navegación. Ante el peligro que entrañaba la situación lanzó un aviso a navegantes, una alerta que fue recibida por un catamarán inglés que navegaba con otros tres tripulantes a unas dos horas del Tamali y se dirigían de Francia con rumbo a Malta.

El capitán del barco -de 16,5 metros de eslora, 9 de manga y recién botado- arrancó los dos motores a máxima potencia, lo que le permitió navegar a más de 8 nudos (unos 15 kilómetros por hora) y se alejó hacia el este unas 5 millas para tratar de cruzarse con los cetáceos, «pero las orcas nos persiguieron y comenzaron a atacarnos», comentó el capitán, todavía con el miedo en el cuerpo. La manada golpeó en varias ocasiones y los impactos le provocaron la rotura de los timones y daños en los sistemas hidráulicos y en los equipos de navegación y comunicación. Sus tres tripulantes, que quieren mantenerse en el anonimato, aseguran haber pasado «muchísimo miedo». 

Ambos veleros pudieron llegar por sus propios medios a atracar en los pantalanes de MarinaCoruña, donde esperan por los peritos para evaluar los daños y decidir lo qué van a hacer.

Ataque al Swiss Lady

El ataque más feroz fue el que recibió el Swiss Lady, un catamarán de nacionalidad suiza que estaba realizando su bautizo de mar. La nave estuvo a merced de las orcas «unas 30 horas, una larguísima jornada que pasamos con mucho miedo», explicó el capitán del velero, Christian Bach. A bordo también navegaban Franze y Manuelle, su compañera sentimental, que reconoce que «aún no nos recuperamos del susto».

El catamarán -de 12,60 metros de eslora, 7,60 de manga- venia por detrás de los dos veleros anteriores que sufrieron las embestidas de los cetáceos. Había zarpado de Ribadeo el viernes y se dirigía al Mediterráneo para pasar el invierno. «Las condiciones de navegación era muy buenas, mar en calma y viento bueno y favorable», comentaron. Pero sobre las cuatro de la madrugada del domingo, Franze «que iba de guardia en el timón, vio unas olas muy raras, muy azules y sin una dirección fija». A los pocos minutos «sufrimos un golpe enorme en la popa, a babor», indicó Christian Bach. Y después otro y otro. Los equipos de comunicación habían dejado de operar, «los timones no respondían», explicó el capitán.

Mientras las orcas, que nadaban en un grupo de 10 o 15 ejemplares, seguían con el ataque, repararon y reactivaron de urgencia uno de los equipos de comunicación lo que les permitió hablar con Salvamento Marítimo a través del canal 16 y alertar de que navegaban sin gobierno. Mientras no llegaba la ayuda las orcas continuaban con sus embestidas: «Nos apartaban de nuestra ruta, unas golpeaban por la popa y otras por el costado de estribor. Rodearon el barco, nos acorralaron».

Crhistian Bach pudo hablar con un experto en biología marina, que le dijo que este comportamiento, el cercar el barco y acorralarlo como en una esquina, es un comportamiento característico de las orcas con el atún rojo, ya que «los acorralan y después los atacan para alimentarse».