«Tuve miedo de que las orcas saltasen sobre la cubierta y hundiesen el barco»

Los dos cetáceos que atacaron al velero Aliana medían entre 3 y 4 metros

Mark Smith y su compañera Caroline navegaban con destino A Coruña cuando fueron atacados por dos orcas
Mark Smith y su compañera Caroline navegaban con destino A Coruña cuando fueron atacados por dos orcas

redacción / la voz

Mark Smith, de 65 años, y su compañera Caroline, zarparon del puerto británico de Plymouth, en el suroeste de Inglaterra, a bordo del Aliana. Se trata de un velero de un palo, de 13 metros de eslora y 4,4 de manga. Su destino era A Coruña.

La navegación transcurría con normalidad hasta primera hora de la tarde del lunes, cuando el Aliana se encontraba a unas 50 millas (unos 80,5 kilómetros, al norte de A Coruña, a la altura de Cedeira. «Oímos un fuerte ruido en la obra viva, entre la orza [la pieza que procura la mayor estabilidad del barco y mejor gobierno] y el timón, y la rueda del timón comenzó a girar muy rápidamente», explica Mark. A los pocos segundos, tanto él como su compañera vieron dos orcas nadando a la par del yate: «Deduje que habían impactado contra el casco», dice. Ambos navegantes creyeron que se trataba de una casualidad, «de un hecho puntual», subrayaron.

Pero era así. Los dos cetáceos continuaron «cabeceando contra nuestro barco». Mark asió fuerte el timón, pero «este no respondía», dañado por los golpes de las orcas. El Aliana quedó a la deriva. Los cetáceos comenzaron a saltar sobre la superficie: «Tuve miedo. Temí que en uno de los saltos cayesen sobre la cubierta del barco y nos hundiesen», relata.

A Mark le vino a la cabeza lo ocurrido en el Pacífico con un pequeño velero británico. La tripulación la conformaban cinco personas de la misma familia. A la altura de Panamá se encontraron con una manada de orcas. También les embistieron, «pero en un salto una de ellas cayó sobre el velero y este se hundió». Los tripulantes se pusieron a salvo a bordo de la lancha neumática auxiliar: «Quedaron a la deriva y fueron encontrados y rescatados 80 días después», recuerda Mark.

Operativo de rescate

El patrón llamó de inmediato a Salvamento Marítimo, que puso en marcha el operativo de rescate. De la dársena de Oza zarpó con toda urgencia la lancha de actuación rápida Salvamar Betelgeuse. La embarcación llegó a las coordenadas del Aliana y su tripulación aún divisó a los dos cetáceos, por lo que redujeron la velocidad para que las orcas no fueran atraídas por la estela de la Salvamar y también la atacasen. El personal de la Betelgeuse logró enganchar al Aliana, hizo firme y remolcó al velero hasta uno de los pantalanes de Marina Coruña, donde quedó atracado sobre las nueve de la noche. Tanto Mark como Caroline durmieron hasta tarde: «Estábamos muy cansados y aún continuamos con miedo», explican mientras se toman un café a bordo del barco. Mark asegura que lleva muchos años navegando por todo los mares del mundo y «nunca viví nada semejante».

El patrón prefiere creer que las dos orcas fueron a por el timón del velero «porque es una pieza móvil y atractiva y les llamó la atención. Espero que fuese eso, que su intención no fuera otra», indica.

Ahora el Aliana espera atracado en Marina Seca para ser inspeccionado por los buzos, determinar el alcance de la avería y repararla. Ayer por la mañana se entrevistaron con representantes del CEMMA (Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños), que se interesaron por conocer los detalles del incidente. «El grado de intensidad de los impactos, el número de cetáceos, si dejaron huellas de dientes en alguna parte del casco... Con ello, los expertos podrán saber si son adultos, si pertenecen a una misma familia...», apuntan los biólogos.

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