María de Lillo: «¿Están de broma? ¿Cómo vamos a abrir solo la terraza ahora, que acaba el verano?»

María Hermida
MARÍA HERMIDA A CORUÑA

A CORUÑA CIUDAD

MARCOS MÍGUEZ

«Dannos un caramelo para que calemos» , señalan los dueños de pubs y locales de ocio nocturno

12 sep 2020 . Actualizado a las 17:02 h.

Probablemente sean muchos los pubs, salas de conciertos o discotecas gallegas en las que alguna vez haya sonado la inconfundible voz de Josele Santiago con la desgarradora letra «septiembre, y yo no voy a estar». Ahora la canción es real para esos locales donde antes se bailaba ese tema. Septiembre avanza sin que ellos estén, ya que se les obligó a cerrar a mediados de agosto por la pandemia. Si bien alguno logró adaptar la licencia para poder abrir como si de un bar se tratara, la gran mayoría mantienen las persianas bajadas. Y parece que no la subirán tampoco pese al anuncio que hizo ayer la Xunta. Así, en el Diario Oficial de Galicia se publicó que los locales de ocio nocturno podrán abrir sus terrazas en las mismas condiciones que el resto de establecimientos de hostelería, con un aforo del 75 % y con la una de la mañana como horario límite de cierre. Al sector no le vale. Dice que la media llega tarde y mal, y que tendrá «cero repercusión», en palabras de Luis Diz, portavoz del colectivo Galicia de Noite.

 Desde A Coruña, donde ayer el ocio nocturno volvió a movilizarse, pone cara al drama que vive el sector María de Lillo, que regenta el pub Rialto en María Pita. Tiene claro que no va abrir el local para trabajar solo en la terraza: «Parece que están de broma, ¿cómo vamos a abrir para servir en la terraza ahora, a mediados de septiembre, cuando se acaba el verano? No tienen ni idea de los gastos que conlleva reabrir para trabajar así, pudiendo solo servir hasta las doce de la noche. No compensa», dice. Sin salir de la provincia hay otra empresaria del ramo que también muestra su estupor. Es Irene Casás, responsable de tres locales de ocio nocturno en Carballo. «Nós xa non temos terraza, e aínda que puideramos poñela agora mesmo tampouco poderiamos afrontar esa inversión. Isto paréceme un caramelo que nos dan para que esteamos algo máis calados, pero non vai valer de nada», espeta.

En Santiago, donde en breve debería comenzar la temporada fuerte de movida nocturna por el regreso de los estudiantes universitarios, los ánimos también están por los suelos. Sergio Fernández, del pub Século IX, se pregunta: «¿Adónde van a ir los estudiantes? ¿Acaso no sabemos todos que se van a reunir en pisos y que allí estará todo menos controlado que en un local? Esto de las terrazas es un caramelito, que se agradece, claro que sí, pero que es totalmente insuficiente. Queremos volver a las medidas que teníamos antes del 15 de agosto, porque nos van a mandar a la quiebra sin un motivo sanitario justificado», dice. También desde Compostela Jesús Peón, que regenta la sala de conciertos Sónar, indica: «Isto é un parche, e ollo, é un parche que aínda por riba nos pode saír caro, xa que o ocio nocturno non é ocio diúrno, non estamos enfocados cara a aí, e non temos cousas que se lle piden aos establecementos diúrnos. Polo tanto, ante unha inspección...».