El cinturón metropolitano de A Coruña une fuerzas para contener el covid-19

El área sanitaria sigue liderando el número de positivos en Galicia

arteixo

a coruña / la voz

El cinturón metropolitano de A Coruña está sometido desde agosto a medidas adicionales de contención que no han podido evitar que crezcan los positivos aunque sí suavizar su progresión. Los casos activos ascienden a 1.434 en el área sanitaria de A Coruña-Cee, diez más que en el último día del cómputo, el domingo. Anulada la reunión diaria de ayer del Sergas con los concellos de la comarca por la toma de posesión de los conselleiros, y con la llamativa salida de Sanidade de Jesús Vázquez Almuiña, los municipios dependen de las directrices del comité clínico de la Xunta. Algunos piden más claridad y liderazgo para que la situación no se descontrole.

Medidas más restrictivas

Arteixo. Con el barrio de A Milagrosa (Lugo), tiene las medidas más drásticas de Galicia. Los locales solo pueden abrir las terrazas y las reuniones sociales se limitan a cinco entre no convivientes. «El cinturón metropolitano concentra una gran actividad industrial, lo que implica mucha movilidad. Solo en Sabón entran y salen cada día miles de personas», justifica el alcalde, Carlos Calvelo (PP). «Suspendimos la Feira, las áreas recreativas del Seixedo y Os Barreiros están cerradas y la Policía Local ha reforzado los controles en la hostelería», detalla Calvelo.

Alto nivel de positivos

A Coruña, Culleredo, Oleiros y Cambre. Junto con Arteixo, Culleredo y A Coruña están dentro de los 14 municipios gallegos con mayor incidencia del coronavirus: tres nuevos casos al día. En el caso de Oleiros y Cambre, a los que también afectan las restricciones especiales ordenadas por la Xunta, la ratio es algo inferior.

«Implantamos una serie de medidas pioneras, como la limitación de aforo en las playas, la peatonalización de carriles de tráfico o la ampliación de espacio público para la hostelería. Desde que las mascarillas son obligatorias, se han emitido 600 sanciones, lo que deja una idea del alto grado de cumplimiento. El virus no entiende de fronteras y existe un factor determinante para su expansión que es la densidad de determinados núcleos urbanos», argumenta la alcaldesa de A Coruña, Inés Rey (PSOE), que apela a «la coordinación y lealtad institucional» porque «todos queremos que se levanten pronto las restricciones pues el perjuicio económico para nuestra ciudad es enorme con el riesgo de perder negocios y muchos puestos de trabajo».

En Culleredo, el también socialista José Ramón Rioboo insiste en que «continuamos con las limitaciones indicadas en el DOG, que reducen el aforo de la hostelería o ciñen los grupos a diez personas, entre otras. Según nos trasladó Sanidade, las medidas están surtiendo efectos y se está frenando el crecimiento de contagios. Mantenemos cada día una reunión de coordinación con el Sergas y los alcaldes estamos en contacto porque la respuesta es en muchos casos común». Y, en este sentido, aboga por «que se unifiquen las medidas de la Xunta en los municipios».

En Cambre, donde han cancelado las actividades socioculturales, deportivas y educativas que iban a empezar en septiembre, remarcan también su «coordinación con outros concellos da área», apunta el alcalde de Unión por Cambre, Óscar García Patiño, que pide «máis concreción» en algunas de las medidas de la Xunta.

Fuera de la reunión

Betanzos. A diferencia de Bergondo, Abegondo, Carral o Sada, Betanzos no pertenece a la comarca coruñesa y no participa en las reuniones diarias con el Sergas. «Deberíamos formar parte para estar al tanto de las medidas que se están tomando teniendo en cuenta la proximidad con estos municipios», reprocha María Barral. «Echamos en falta directrices claras ya que el Sergas es quien tiene la competencia. Hay una sensación de que todo depende de la administración local. Nosotros suspendimos actividades y ferias, decisiones que en muchos casos no fueron bien entendidas, pero que había que tomar», dice la regidora socialista.

La vuelta al cole, la materia pendiente cuyo «tiempo perdido» lamentan los regidores

La situación del área metropolitana se vuelve más compleja aún con la vuelta al colegio. «Elaboramos un dispositivo individualizado xunto cos directores. Organizamos as entradas e saídas con escaladas horarias, habilitamos máis entradas e mesmo introducimos tarxetas de cores, para distinguir aos grupos, ademais de incrementar a partida orzamentaria para a xestión dos comedores escolares e o servizo madrugadores», detalla su plan en Arteixo el alcalde Carlos Calvelo.

La reapertura de las aulas es un momento crítico y por eso la regidora de Betanzos, María Barral, considera que «los protocolos de Educación llegaron tarde y no se están asumiendo actuaciones que recaen en los centros y los concellos», dice. Un «tiempo perdido», valora también Inés Rey sobre una Consellería que es otra de las que tendrá nuevo conselleiro, labor que asume Román Rodríguez en sustitución de Carmen Pomar. «Lo que más preocupa es la desinformación. Muchos padres no saben a qué hora entrarán sus hijos, cómo va a ser el comedor o si van a tener actividades extraescolares», concreta.

En Bergondo, donde se levantaron las medidas especiales como en Abegondo, Carral y Sada, la alcaldesa Alejandra Pérez (PSOE) considera, sin embargo, que «as directrices do Sergas son claras, pero como varían en cada comarca, unha actualización sería interesante. Somos a zona vermella porque somos a que ten máis poboación e mobilidade». En Abegondo, el alcalde José Antonio Santiso (PP) remarca la importancia «de que os cativos regresen á docencia presencial. Estamos á disposición dos centros para favorecer ao máximo a protección dos escolares».

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