A. Villagrasa
A Coruña

Nuevos protocolos y medidas de seguridad adaptadas a los tiempos actuales en las guarderías, pero con escenas que se repiten todos los años. No faltaron los llantos y los pequeños agarrándose a sus padres y madres antes de entrar a los centros, donde el personal esperaba para iniciar el protocolo. En Os Pequerrechos de Matogrande, las monitoras estaban preparadas con mascarilla, pantalla, guantes, calzas y batas. Padres y madres llegaban con todo lo necesario para que sus hijos entraran a la guardería.

«Tienen que venir desinfectados de casa y aquí contamos con una alfombra de desinfección en la entrada y una zona amplia para mantener la distancia de seguridad», apuntaba la directora de la guardería. Los pequeños llegan con unos zapatos que se le cambian al entrar por otros que solo utilizarán en las instalaciones y tienen a diario una bolsa con los juguetes que usarán perfectamente desinfectados.

Visi González dejaba a su hija «con total confianza. El mundo sigue y es una necesidad, ya que marcho corriendo a trabajar». Por su parte, Jessica Capa destacaba que «estaba deseando que viniera. Mi hijo era muy sociable y ahora le tenía pánico a otros niños, le faltaba socializarse después tantos meses». Capa también resaltaba que «viene desde los cuatro meses y tengo confianza total».

Poco a poco iban llegando más niños y niñas. Gonzalo López llegaba con su hijo afirmando que «él, aunque ahora esté llorando, tenía ganas de venir. Es bueno que esté con otros pequeños para que se desarrolle». Aunque Andreyna Meneses reconocía que «algo de miedo hay al principio», cedía que «nos enviaron una circular y si se cumple el protocolo lo veo perfecto».

En la guardería Golfiño el inicio del curso transcurrió «bastante bien», comenta su director, Roberto Lameiro. Adrián explicaba al aparecer en la puerta con su hijo que «primero nos echan el gel en las manos y después está la primera alfombra desinfectante y luego la de secado». Sandra, un profesora, apuntaba que «hoy es el primer día de adaptación. A la vez no van a estar. Vienen cada media hora en grupos de cinco a siete niños. A lo largo del día entrarán sesenta».

También había nerviosismo, como reconocía una madre: «Como es el primer día vengo un poco nerviosa por el protocolo, por ser la primera vez que ella viene a la guardería... son muchos sentimientos, pero confío en el centro». Despegarse de su pequeña después de tantos meses no era sencillo: «No sé cómo va a reaccionar y eso me da un poquito de miedo, pero espero que al ser sociable lo lleve bien».

Otro padre indicaba que tanto tiempo sin acudir a las aulas hacía que estuviera «un poco deshabituado», Eso sí, quería que regresara: «Ganas tenemos todos, pero no sé hasta que punto es peligroso esto. La verdad es que no tengo mucha fe». Los llantos no eran exclusivos de los más pequeños, una madre llorando aseguraba que «tiene 13 meses y llevamos juntas todos los días. Nunca me separé de ella».

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Una madre de A Coruña: «Estaba deseando que viniera. Mi hijo era muy sociable y ahora le tenía pánico a otros niños»