Vanessa Goikoetxea: «Sentí que alguien puso el freno de mano cuando iba a 200 por hora»

Debuta en A Coruña entre fiestas, alegría y «La verbena de la Paloma»

A. A.
A Coruña / la voz

Vanessa Goikoetxea, soprano lírica, disfruta de una carrera en ascenso en la ópera que le ha permitido actuar en Estados Unidos o Corea del Sur. La artista vasca, de Durango, comenzó su actividad profesional en la Semperoper de Dresde (Alemania). No obstante, su carácter de «trotamundos» le viene de nacimiento. Nació en Florida (Estados Unidos) porque su padre se dedicaba profesionalmente al deporte. Cuando él se jubiló, con seis años, volvieron al País Vasco. El cinco de septiembre llegará al escenario del Teatro Colón para interpretar La Verbena de la Paloma.

-¿Es la primera vez que está en A Coruña?

- Sí. Voy a debutar con la temporada lírica de A Coruña, cantando por primera vez en el Teatro Colón, lo que me hace especial ilusión, porque es un teatro referente en España, donde actúan grandísimos artistas mundiales.

-¿Ha tenido tiempo de pasear por la ciudad?

-Sí, es más, llegué dos días antes de comenzar los ensayos, e incluso he tenido tiempo para comer buen marisco y de disfrutar del olor a mar.

-¿Le han contado algo acerca del público coruñés?

-Sé que se entrega totalmente desde sus butacas y que siempre se muestra muy contento con la temporada lírica.

-La gente tiene ganas de volver al teatro.

-Yo creo que sí, pese a la incertidumbre que causa el covid-19. Las ganas aumentan si se tiene en cuenta que comenzamos con La verbena de la Paloma. Estoy segura de que nos recibirán con mucho calor. Como artista, quiero ver al público y demostrar que somos necesarios para la vida.

-Sienta bien debutar con una obra tan alegre en tiempos extraños para la cultura.

-Esta zarzuela, que es pura fiesta y alegría desde la primera hasta la última nota, llega en un momento perfecto. El maestro bretón quiere transmitirnos un ánimo festivo, y considero que es la pieza perfecta para empezar una temporada lírica con ganas, especialmente para el público.

-El sector de la cultura está en la lista de los «a evitar» si hablamos de medidas preventivas. ¿Cómo reivindica el papel de la cultura cuando se debe primar la seguridad?

-La cultura es segura. Desde que ponemos un pie en el teatro se cumplen estrictamente los límites establecidos por las autoridades. Es más, incluso los artistas mantenemos las distancias en los escenarios.

-¿Comparte la sensación de abandono de la cultura?

-Sí. Me da rabia que, a veces, se deje este sector a la mano de Dios y se piense que solo somos ocio y seres prescindibles. Obviamente estoy en contra, porque ¿qué haríamos sin música o sin una nota en nuestra vida?

-Alguna vez ha comentado que, durante la temporada, viaja acompañada de su familia.

-Soy muy afortunada porque viajo por todo el mundo con mi marido y mi hijo. Como familia organizamos la agenda de manera que los tres podamos estar siempre juntos.

-Viajar ofrece a su hijo experiencias inolvidables. 

-Totalmente. Tiene cuatro años y ha estado dos veces en Corea, una en Japón y cinco en Estados Unidos. Es un niño que ha ido mamando diferentes culturas y costumbres. Gracias a eso, es muy abierto de mente, sin problema para relacionarse con nadie.

-El confinamiento supuso un parón forzado a todas las actuaciones programadas, ¿verdad?

-Mi 2020 no me dejaba tiempo ni para respirar y ahora se han cancelado varias actuaciones por todo el mundo. Sentí que alguien puso el freno de mano cuando iba a 200 km/hora, por lo que el golpe fue importante.

-¿Por importante se refiere a complicado?

-En un principio nadie se lo esperaba. Emocionalmente, me consolaba pensar que ya pasaría, pero con los proyectos cancelándose, iba sintiendo como una torta en toda la cara. Hubo trabajo psicológico al asumir que este año, a nivel profesional, no iba a ser como esperaba. Lo bueno es que pude retomar la equitación como una vía de escape.

 

Vanessa Goikoetxea es soprano lírica. Debutará en A Coruña con La verbena de la Paloma.

En Florida (Estados Unidos), aunque se considera de Durango (Vizcaya).

Le apasiona la equitación, que ha practicado desde pequeña.

«Mi motivación es el canto en sí, me siento un animal de escenario»

La soprano lírica debutó el año pasado en el Seattle Opera (Estados Unidos) llevándose la ovación del público, algo que define como «el mejor premio recibido». Su vocación fue tardía, pues descubrió que el canto era «su vida» a los 19 años cuando se apuntó a un coro de voces blancas porque «les hacía falta más gente» y una profesora insistió en que continuase.

-Su trabajo requiere dedicación constante.

-Mi motivación es el canto en sí, me siento un animal de escenario.

-¿Qué debe contener una obra para que acceda a interpretarla?

-Lo importante es conocer mis límites y posibilidades. Me encantaría cantar a lo Pavarotti, un tenor, pero para mi tipo de voz es imposible y lo acepto.

-¿Ha dicho que no alguna vez?

-Por supuesto. En ocasiones me han ofrecido roles que eran caramelos, pero no eran adecuados para mi voz en ese momento. Para cuidar la salud vocal hay que saber decir que no a ciertos proyectos.

-¿La equitación le viene de lejos?

-Sí, monté desde pequeña, pero lo tuve que dejar en la época de la universidad. Esta vez lo retomé en lo que era el caserío de mi abuela que ahora se ha transformado en una hípica, un sitio muy especial.

-¿Ha podido practicarlo en A Coruña?

-Sí, encontré una pequeña hípica en la ciudad y voy todos los días una hora, porque es parte de mi rutina. 

-¿Y si hablamos de competición?

-Me quité el gusanillo. Estuve en un concurso de salto hace tres semanas.

-¿Le queda pendiente, tal vez, unir la equitación con el canto?

-Sí, claro. Uno de mis sueños sería cantar en la arena de Verona a caballo, por ejemplo. Una idea maravillosa que propongo a quien haga falta para que se cumpla.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de A Coruña

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

Vanessa Goikoetxea: «Sentí que alguien puso el freno de mano cuando iba a 200 por hora»