A Coruña acoge en su territorio más de un centenar de miradores

En cualquier comarca se puede disfrutar de buenas vistas desde las alturas


A Coruña

La provincia de A Coruña destaca por contar con muchos atractivos. En verano, sin duda, los kilómetros y kilómetros de litoral con multitud de playas son los mayores reclamos. Pero, para esos días en los que las condiciones meteorológicas no invitan a tumbarse en la arena pero sí a salir de casa, una buena opción para ocupar el tiempo de ocio es descubrir uno de los más de cien miradores que atesora el territorio provincial. Subir a las alturas para contemplar panorámicas únicas, que no dejan indiferentes a quienes las disfrutan.

No hay comarca que no posea un punto elevado desde el que perderse mirando el horizonte. En A Coruña, es parada obligada el monte de San Pedro por las vistas que ofrece del Atlántico y de la propia ciudad. Pero no es el único lugar que merece la pena conocer en su entorno.

En pleno golfo Ártabro, Oleiros cuenta con un ecosistema litoral protegido con la figura de Monumento Natural. O Seixo Branco, en una zona rocosa de acantilados, ofrece una excelente panorámica de las rías de Ares, Betanzos y A Coruña. Lo alto de los montes de O Cruceiro y Santa Locaia y el mirador de Monticaño son buenas opciones en Arteixo. El balcón de Santa Locaia, por ejemplo, está a más de 300 metros de altitud y tiene un perímetro de zona visible de 6.117 kilómetros.

Viajando un poco más al norte, Montefaro (Ares) brinda unas vistas privilegiadas de las rías ártabras de A Coruña, Ares y Betanzos y Ferrol. Desde el mirador de la Bailadora hay senderos que bajan tanto al castillo de la Palma (cárcel militar en donde fue apresado, entre otros dirigentes, Antonio Tejero, tras su intento de golpe de Estado de 1981) como hacia punta Segaño. Acercarse a cabo Prior, en Ferrol, a punta Frouxeira, en Valdoviño o al mirador de Miranda, en Cariño, es un buen plan antes de llegar al que fue considerado el mejor banco del mundo, en Loiba (Ortigueira). En el Proyecto de Geoparque de Cabo Ortegal, a 610 metros de altura, se encuentra Vixía de Herbeira en la sierra de A Capela, que alberga algunos de los acantilados más altos de Europa Continental.

Las comarcas de Barbanza y de Muros y Noia no solo destacan por sus playas y su gastronomía. A Curota es uno de los miradores más emblemáticos, con una panorámica impresionante de la ría de Arousa. En Ribeira también es famoso el mirador de Pedra da Ra, con el parque de Corrubedo a sus pies. Con una plataforma situada en la cima del monte en el que confluyen Rianxo y Lousame, el mirador de Pico Muralla es ya un gran reclamo turístico. Cambiando de ría, en Muros está el mirador de Costa Grande, que forma parte del sendero de Cova de Jatos. Louredo, en Carnota, permite contemplar la bahía del célebre arenal carnotano, el monte Pindo y Fisterra.

A unos pocos kilómetros, en el municipio de Dumbría, está Ézaro, con su cascada única en Europa, que no deja de recibir visitantes desde su aparición estelar en La Vuelta a España. La Costa da Morte es rica en zonas altas para contemplar paisajes inigualables, como el Monte Branco, en Ponteceso, sobre la desembocadura del río Anllóns. Desconocido, pero no por ello menos impactante, es el mirador de Lema, en Carballo, con la laguna de Baldaio al fondo. E indispensable es conocer Santo Hadrián, con su perspectiva de la localidad de Malpica y las islas Sisargas.

El interior de la provincia también ofrece unas panorámicas espectaculares

No solo hay buenas vistas en zonas costeras. En el concello de Vedra, en el límite con el municipio de A Estrada, está el mirador de Gundián. Con el Ulla a sus pies, está flanqueado por la antigua vía del ferrocarril y la nueva diseñada para el tren de alta velocidad. En dirección a Santiago, ya en Boqueixón, subir al Pico Sacro permite empaparse de las múltiples leyendas que lo rodea. Para disfrutar de una gran panorámica de Compostela no hay mejor opción que ascender al monte Pedroso. Los miradores del pico Meda, en Zas; el ubicado sobre la mina de Meirama, en Cerceda, o el de Santa Marta, en Laracha, también tienen mucho que ofrecer.

Manuel Sánchez: «É bastante máis que ver paisaxes bonitos, tamén teñen moita historia que descubrir»

Lo primero que viene a la mente cuando se visita un mirador es disfrutar de unas buenas vista en un paraje único. Esa es una parte fundamental, pero también existe otra más desconocida y no por ello menos interesante: «É bastante máis que ver paisaxes bonitos, os miradoiros tamén teñen moita historia que descubrir», afirma Manuel Sánchez, técnico y guía de Turismo de A Coruña. En esta ciudad la estrella es la torre de Hércules, que «agocha moita historia e conta coa recompensa do premio gañado tras o esforzo de chegar arriba e situarse a 120 metros por riba do nivel do mar para contemplar o océano».

Otro ejemplo es el monte de San Pedro. Allí se va para gozar del entorno y también de la gastronomía de la mano del chef Luis Veira, pero lo que muchos pueden desconocer es que «era unha zona militar que se gañou para uso público». Actualmente permanecen instalaciones y «dous canóns de artillería dos anos 20». Sánchez, antes del impacto del coronavirus, era el encargado de realizar las visitas guiadas a grupos: «É un enclave militar conectado coa base armada de Ferrol e para defensa do golfo Ártabro. A Galicia militarizada non é o primeiro que che vén á cabeza cando pensas nesta terra. Na mesma liña está Monticaño, en Arteixo, e outros puntos de Ferrolterra».

Para disfrutar «dun dos mellores solpores», Manuel Sánchez recomienda el faro de Mera, en Oleiros, desde donde se puede ver «case por completo a cidade da Coruña». También aconseja visitar O Seixo Branco, ya que además de por la belleza del lugar y las vistas destaca por ser una buena zona para observar aves y por su gran valor geológico.

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