«Pedían auxilio porque ya no tenían fuerzas para nadar, los arrastraba el mar, se ahogaban»

Emiliano Mouzo A CORUÑA

A CORUÑA CIUDAD

EDUARDO PEREZ

Habla el rescatador que salvó de morir ahogados a dos hombres en O Portiño

21 ago 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Tres hombres, de unos 40 años, estuvieron a punto de ahogarse el miércoles en la zona de las islas de San Pedro. Lograron salvar la vida gracias a Matías, un interno del centro Reto, en O Portiño. En el rescate le ayudó un buceador que pescaba en la zona.

Eran sobre las dos de la tarde. Matías, de 34 años, de origen esloveno, pero que lleva aquí desde los 17 años, llegaba a comer a la residencia Reto, de la cual es responsable, donde le esperaban su mujer y sus dos hijos, de 3 y 6 años.

El hombre vio a tres hombres en el mar, «cerca de las islas». Pero para Matías esa circunstancia es habitual, «ya que los furtivos acuden casi a diario a las rocas». Pero al poco rato de entrar en casa escuchó gritos. También algo normal, porque en tierra siempre queda un vigía «para alertar a los que están faenado de la llegada de las autoridades», subrayó.

Aun así salió de la vivienda y se percató de que las voces eran lamentos que solicitaban ayuda: «¡Auxilio, Auxilio!». Matías se preguntó como tenía que proceder. Pero su duda solamente duró apenas unos segundos. Veía como dos de los tres náufragos no tenían fuerzas para nadar hacia la costa, estaban siendo arrastrados por la corriente... Se estaban ahogando», recalcó.

Y no lo dudó. Vistió su traje de neopreno, cogió las aletas, las gafas y la boya de seguridad y bajó por la costa hasta el mar. Allí, en la orilla, se encontraba un buceador. Le dijo que por favor cogiese su boya «y viniese conmigo para intentar salvarle la vida a aquellos dos hombres».

«Ni esperó a sus compañeros»

El hombre rana tampoco vaciló. Los dos se echaron al mar, y cuando lo hicieron vieron que el tercer hombre en apuros lograba llegar a tierra, «pero se escapó, ni tan siquiera esperó por sus compañeros. No lo volvimos a ver», narra sorprendido Matías.

Él y el buceador continuaron nadando con vigor y coraje, porque el mar «no era del todo bueno, hacía mucho viento», explica. Llegaron a la altura de los dos hombres. Matías, que también es buceador aficionado, y su compañero, tranquilizaron a los náufragos y le largaron las boyas. «Uno de ellos ya no tenía fuerzas ni para agarrarla, estaba desfallecido», dijo. Le ayudaron a hacerlo, y poco a poco los fueron remolcando hasta tierra. Allí estaban los bomberos, el 092 y el 061, que ayudaron a subir a los náufragos y rescatadores por el acantilado.

Matías advierte que los furtivos bajan a las piedras sin ningún elemento de seguridad. Los tres hombres del miércoles fueron hasta las islas «con ropa de calle y zapatillas». Dice que con estas imprudencias ponen en riesgo sus vidas «y la de los que tienen que ir a rescatarlos».