El jefe de la unidad de Enfermedades Infecciosas del Chuac: «Es muy fácil, con distancia social y mascarilla el contagio se contiene»

Enrique Míguez pide responsabilidad a la población y que se cumplan las medidas decretadas para controlar la evolución del virus

En la foto, Enrique Míguez durante la presentación de una campaña en el Chuac
En la foto, Enrique Míguez durante la presentación de una campaña en el Chuac

A Coruña

La situación actual es preocupante, y así lo reconoce el jefe de la unidad de Enfermedades Infecciosas del Chuac, Enrique Míguez: «No hay que tomárselo a broma, las cifras son muy serias y hay que actuar rápido para que esto no vaya a mayores», afirma. Para el médico del complejo hospitalario coruñés, «lo primero que hay que hacer es que la gente cumpla las normas. Todos tenemos que tomar conciencia».

Míguez apunta que hay que «interpretar los datos. Vemos la realidad con un pequeño retraso, los enfermos se contagiaron hace unos días y los ingresos hospitalarios hace una semana. Con el coronavirus ocurre que entre el 40 % y el 60 % son asintomáticos pero contagian». Así, habla de la posibilidad de que se decrete el confinamiento como «un mazazo, en el que como no eres capaz de discriminar cierras todo. Es como si a un señor en vez de curarle una herida en la pierna decides amputársela. Hay que conjugar la onda epidémica, clínica e infecciosa con la economía». Por ello, las decisiones que se tomen deben ser selectivas según la zona o colectivo que presente problemas: «Antes de imponer el confinamiento en una zona amplia, habrá que hacer que las medidas se cumplan. No tiene sentido que si unos pocos no hacen lo correcto suframos todos las consecuencias. Me molesta que se hable alegremente de confinamiento en un área en la que están 400.000 personas».

Recientemente, al gobierno de Nueva Zelanda no le tembló el pulso a la hora de cerrar Auckland, la ciudad más grande del país con 1,7 millones de habitantes, aunque para Enrique Míguez «no tiene nada que ver. Ellos aspiran a tener contagio cero. No es lógico que a todo un país se le apliquen las mismas restricciones cuando hay territorios que, a lo mejor, no deberían haber salido de la fase 2». Y la receta de este médico para que la situación no vaya a peor no parece compleja: «Es muy fácil, con distancia social y mascarilla el contagio se contiene».

Lo que pide el facultativo es responsabilidad. Sobre todo a la juventud, ya que es el grupo donde se están produciendo más casos: «Lo más probable es que un chaval pase la enfermedad sin mayores complicaciones, pero puede infectar a sus padres o abuelos, y si por ello se muere un familiar...».

Diferencias con A Mariña

«El brote de A Coruña es más complejo que el que se dio en A Mariña, porque hay más población y el virus está más disperso», explica. Además, limitar la movilidad en el área coruñesa como se hizo en la costa lucense «tendría un impacto económico más grande. Aquí, Sanidade toma medidas escalonadas en función del riesgo. Hagamos que estas se respeten».

Por otra parte, Míguez también hace referencia al sector de la hostelería: «Si un local no lo hace bien tampoco se puede criminalizar a todo el sector. Ese tendrá que ser sancionado y cerrado los días que se consideren necesarios. Sería un castigo ejemplarizante y quedaría señalado, algo que tendría más impacto que una multa económica porque la gente sabría que en ese establecimiento se actúa mal y no iría. Pero porque unos no cumplan, quiero pensar que son minoría, no se puede condenar a una mayoría que intenta hacer las cosas correctamente». Aún así, también reconoce que no le vale uno de los argumentos utilizados: «Yo tampoco soy policía y en mi casa no entra nadie sin mascarilla».

En algunos ciudadanos puede faltar cierto nivel de concienciación, y Enrique Míguez recuerda que «transmitir la enfermedad es un delito contra la salud pública». Asimismo, incide en la sobrecarga de trabajo que supone para el sistema sanitario y sus profesionales que no se extremen las precauciones: «Lo que hay que hacer es cumplir, no salir a los balcones a aplaudir. Cada uno somos responsables de nuestros actos».

¿Cómo se puede frenar la transmisión comunitaria detectada en A Coruña?

a. mahía / f. brea

Varios epidemiólogos señalan la «responsabilidad individual» como clave. «Mientras los ciudadanos continúen comportándose como si esto fuera una broma, no habrá forma de parar el virus», sentencia Antonio Sánchez-Burgos

«Imagínese que un señor resulta contagiado. Inmediatamente, el sistema sanitario le pregunta con quiénes estuvo recientemente para realizar los PCR a las personas con las que mantuvo contacto. El paciente tiene un trabajo que le obliga a visitar a mucha gente durante la jornada laboral. Además, tiene familia y celebró dos cenas con clientes y amigos. Y al mediodía, suele tomarse un vino en distintos lugares. Eso es la transmisión comunitaria, de la que resulta prácticamente imposible realizar el rastreo o pruebas a todos los casos sospechosos y localizar a los contactos». Esto que explica el epidemiólogo Antonio Sánchez-Burgos es lo que está pasando en  A Coruña en este momento y, según añade su colega Juan Gestal, «obliga a la población a cumplir las normas sanitarias de una manera muchísimo más estricta, y a las autoridades, a tomar medidas más drásticas».

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