Jacobo Fernández Nogueira: «Desde pequeño tenía que irme a dormir leyendo algún libro»

El exdirectivo coruñés afincado en Madrid se estrena en la literatura a los 55 años con «El pintor del destino»


a coruña / la voz

Jacobo Fernández Nogueira (A Coruña, 1965) es un hombre de mundo. En cuanto empiezas a hablar con él menciona China -«me la conozco mejor que cualquier país europeo», asegura-, Malasia, Vietnam, Indonesia, Londres, Estados Unidos... En los últimos 16 años ha viajado tanto por razones de trabajo que su médico le avisó de que «tenía que parar antes de enfermar». Y él paró. Hace un año, dejó su puesto como director de compras del área de juguetes y videojuegos de El Corte Inglés y, en vez de aceptar una oferta para ser directivo en otro puesto, decidió dejar de trabajar y dedicar su tiempo a algo que llevaba en su cabeza más de 20 años: escribir un libro.

«Yo siempre he tenido muchas historias en la cabeza y sabía que quería contarlas -dice-. Lo que no tenía pensado era contarlas tan pronto». Jacobo se refiere a ese cambio de vida como «inesperado», pero admite que ahora es «mucho más feliz que antes». «Para mí la felicidad no consiste en querer hacer algo, sino en querer lo que uno hace; y escribir me está chiflando», confiesa.

Desde que dejó el trabajo, Jacobo se ha impuesto una rutina que consiste en hacer deporte a primera hora de la mañana y, a partir de las 11, ponerse a escribir. En su horario también hay dos ratos diarios dedicados a la lectura: uno después de comer y otro, antes de acostarse. «Desde pequeño tenía que irme a dormir leyendo algún libro y es algo que no ha cambiado con los años», confiesa.

Después de un año de trabajo, Jacobo publicó hace unas semanas El pintor del destino, su primera novela. Según reconoce él mismo, «es un libro que va de menos a más, porque uno también va evolucionando al escribir». Y aunque Jacobo confiesa que estuvo muy tentado de reescribir el inicio, al final prefirió dejarlo como está. 

Notas autobiográficas

La novela está repleta de rasgos autobiográficos. Emilio Buendía, el protagonista, nace en A Coruña, como el autor; estudia en el colegio de Santa María del Mar; acude a un internado «donde no tiene la experiencia más agradable» -Jacobo también estudió en el internado Luis Vives, de Pontedeume-, pasa los últimos años de la adolescencia en Londres y acaba en Madrid. La única ciudad de la adolescencia de Jacobo que no está presente en su libro es Misuri (Estados Unidos), donde estudió la carrera y conoció a su mujer. «Pero mi próxima novela, en la que ya estoy trabajando, está ambientada en Estados Unidos», anuncia.

El protagonista de El pintor del destino también comparte otras características con el autor, como la afición por las motos. En el libro, estos vehículos juegan un papel trágico en el desenlace de la obra, pero, como destaca Jacobo, eso es solo un marco para llegar al mensaje final del libro: «Tú eres el dueño de tu destino. Tú cambias tu presente y tu futuro, y solo tú».

Aunque Jacobo es firme defensor de la idea de que somos dueños de nuestras vidas, concede que «las personas que se cruzan en tu camino también influyen y muchas veces te hacen preguntarte cosas que no te habías cuestionado antes». También reconoce que a veces hay casualidades, como la de que sus dos hijos, de 21 y 18 años, hayan nacido el mismo día, el 14 de febrero, día de san Valentín. «No es que estuviese planeado, sino que uno nació con unas semanas de adelanto y el otro, con semanas de retraso», aclara.

Jacobo reside ahora en Madrid con su familia, pero dice que le gustaría volver a vivir en algún momento en A Coruña, su ciudad natal. «El que nace en el mar, quiere morir en el mar», recita. Él se crio enfrente de Riazor y lo primero que hace cada vez que vuelve es bajar a la playa. «La primera vez que me fui de casa me di cuenta de que me faltaba algo, pero no sabía qué era -reconoce-. Hasta que me di cuenta de que era eso: el ruido de las olas rompiendo».

Un libro lleno de homenajes y dedicado «a todos los muertos por coronavirus»

En las cerca de 260 páginas del libro, Emilio Buendía -que es un homenaje a la familia protagonista de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez- vive un amor imposible con la hija de un multimillonario y va descubriendo «cómo cada persona con la que nos cruzamos influye en quiénes somos». La obra está llena de referencias a lugares «míticos» de la ciudad en los 80, como el Clangor Playa Club.

El libro también incluye múltiples referencias a autores o cantantes con frases célebres, que Jacobo recopiló y que va intercalando con la narración de la historia. «Aunque me recomendaron que las metiese en los diálogos en boca de los protagonistas, he preferido dejarlas aparte porque me parecía imposible que el protagonista, un chaval joven de 18 años, tuviera ese bagaje», explica Jacobo. Este coruñés, que ya ha vendido cerca de 300 copias del libro entre la edición en papel y la digital, dice que ha recibido muchos mensajes de lectores que le cuentan que esas citas les han ayudado a pararse más en el texto y a pensar sobre los temas de fondo de lo que estaban leyendo.

Pero quienes ocupan un lugar especial en el libro son los protagonistas de la dedicatoria. Jacobo ha dedicado su libro a su hermana María (fallecida de un cáncer hace 8 años), a su padre Antonio (fallecido por un ictus con 58 años, como el padre del protagonista del libro) y a sus amigos José Luis, Jaime y Alfonso, también fallecidos por estas causas en el 2019. Además, Jacobo dedicó el libro «a todos los muertos por el coronavirus». Aunque a él el virus no le ha afectado directamente, sí que conoce muchos casos entre sus amigos o familiares de sus amigos. «Fue lo último que añadí en el libro y creo que se lo merecían por todo lo que han pasado», concluye.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de A Coruña

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

Jacobo Fernández Nogueira: «Desde pequeño tenía que irme a dormir leyendo algún libro»