A Coruña, entre el alivio y la indignación

La alcaldesa ve las medidas «duras» y «drásticas», y los hosteleros advierten del impacto que sufrirá el sector

m. de la chica X. G.
a Coruña / lA voz

Lo que en principio era una posibilidad derivada del creciente número de casos de covid se ha convertido en un hecho: Sanidade reforzó ayer las restricciones en A Coruña y su área, con medidas como el cierre del ocio nocturno desde la 1 de la madrugada. Es la primera urbe gallega que retrocede tras levantarse el estado de alarma el 21 de junio.

La alcaldesa, Inés Rey, calificó las restricciones de «duras» y «drásticas», y mostró su preocupación por la repercusión económica que tendrán, aunque afirmó que serán acatadas. Rey, que atendió a La Voz antes de que se publicase el DOG con la resolución de Sanidade señaló que «por prudencia» y ante la «situación descrita por la consellería» decidieron cancelar las actividades de las fiestas con más riesgo de concentración de personas.

La regidora explicó que el conselleiro de Sanidade, Jesús Vázquez Almuiña, con quien habló antes de su comparecencia para anunciar las medidas, le transmitió su preocupación por el «importante número de contagios» detectado en las últimas 24 horas, aunque por ahora no se ha producido un aumento importante de los ingresos hospitalarios.

El temor de la alcaldesa al impacto económico se plasmó en otros sectores, en especial en la hostelería. El presidente de la Asociación de Hostelería de A Coruña, Héctor Cañete, apunta que «es un golpe muy duro, pero, en general, estamos de acuerdo con la medida. Había mucho miedo y en la calle eran habituales los rumores sobre gente conocida que había dado positivo o que se tenía que hacer las pruebas». Cañete afirma que el sector apoya las medidas: «Es una situación grave, está en juego la vida. La alternativa es que nos cierren a todos y eso no puede pasar». Eso sí, reconoce que «es un golpe» y no deja pasar la oportunidad de reivindicar el apoyo a los empresarios de la noche para que «puedan salir de esta».

Antón Sáez, portavoz de los hosteleros de la Marina, no comparte esta opinión. Apunta que no le ven «ningún sentido, porque los brotes más grandes no vienen de la hostelería». Considera que es un caso de «cobardía política», ya que «parece que hay miedo a sancionar a quien no cumpla las normas en todos los ámbitos. A la hostelería se la ataca siempre, y no tiene sentido cuando puedes ir de copas en otro sitio, a unos kilómetros».

«Preocupa una espantada de la clientela, como explica Adrián Felípez, que regenta La Taberna de Miga: «Cada vez que salía una noticia sobre casos positivos se caían tres mesas reservadas. La gente tiene miedo y se nota».

Por su parte, el presidente de la Cámara de Comercio, Antonio Couceiro, mostró el respaldo de la entidad a «decisiones de las autoridades sanitarias orientadas a contener la expansión de la pandemia, ante el aumento de la incidencia en los últimos días, y tratando de evitar medidas más restrictivas que afecten seriamente a nuestra economía».

La Confederación de Empresarios ve «razonables» las restricciones. Su presidente, Antonio Fontenla, «la economía es importante, pero lo prioritario es la salud de las personas».

Ayer los contagios volvieron a aumentar en el área sanitaria de A Coruña y Cee. El último parte habla de 177 contagiados, 21 más que el día anterior. Hay 10 hospitalizados uno de ellos está en la uci. El brote de Meicende sumó dos casos y alcanzó los 58.

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