Lucía C. Manuel Ch. A. G.
a CORUÑA / LA VOZ

Este verano, A Coruña y su área metropolitana cuentan con un total de 185 socorristas para vigilar sus más de 50 kilómetros de costa. Lo cierto es que estos profesionales no estarán en cada uno de los arenales, ya que hay muchos que son pequeños, sino que se reparten en 24 playas. De hecho, prácticamente la mitad del personal de salvamento se repartirá entre Arteixo y A Coruña. La mayoría de estos socorristas se concentran en las 19 playas con bandera azul del área metropolitana.

Arteixo

El Concello ha contratado a 47 personas para realizar tareas de socorrismo en sus siete arenales con bandera azul: O Reiro, Barrañán, Valcobo, Repibelo, A Hucha, Combouzas y Alba-Sabón. Además, para quien quiera disfrutar de un paseo al lado del mar, Arteixo cuenta con la calificación de sendero azul para el camino litoral de 6,4 kilómetros que recorre la costa entre O Rañal y Barrañán. Como novedad este año, se han habilitado 50.000 metros cuadrados para aparcamientos.

A Coruña

Las seis playas de la ciudad herculina que disponen de servicios de emergencia son Riazor, Orzán, Matadero, San Amaro, As Lapas y Oza. En ellas trabajan medio centenar de personas.

Oleiros

Este municipio tiene seis arenales. En cada uno, aparte de los vigilantes acuáticos, hay también personal sanitario encargado de realizar los primeros auxilios en tierra. Así, en las playas de Santa Cristina, Bastiagueiro y Mera hay normalmente seis socorristas y un sanitario; y, en las de Naval, das Margaridas y Espiñeiro hay tres especialistas en rescates y un sanitario. Según cuenta Juan Manuel Suárez Vilas, coordinador de Emergencias y Protección Civil de Oleiros, el Concello ha contratado a 40 profesionales «que se van moviendo en función de las necesidades existentes».

Sada

Aunque hay muchas playas pequeñas y vírgenes, solo las cuatro con mayor aforo cuentan con equipo de salvamento: As Delicias, Praia Nova, Cirro y San Pedro. El servicio disponible en el ayuntamiento está formado por 13 socorristas.

Miño

En el concello existen seis arenales, entre los que destacan la playa Grande, con más de dos kilómetros de extensión, la de Perbes y A Ribeira. Además, también se encuentran en el municipio los arenales de Marín y Lago, aunque estos dos últimos, por su carácter aislado, carecen de servicio de vigilancia. Tampoco contará con él la playa de la Alameda, situada en Ponte do Porco. Desde el equipo de coordinación señalan que disponen de un grupo de ocho socorristas, además de un sanitario y un coordinador. Igualmente, esperan ampliar próximamente el equipo con tres efectivos más.

Bergondo

El municipio tiene cuatro playas, pero solo los arenales de Gandarío y O Pedrido están listos para recibir a los bañistas. Allí trabajan un total de 14 profesionales de salvamento y se realizan tareas de limpieza y mantenimiento a diario.

Un año sin San Xoán en la arena: «Es increíble cómo un solo día puede repercutir tanto»

La playa de Riazor siempre ha sido uno de los escenarios principales en la celebración del San Xoán. Su cancelación, como prevención por motivo de la crisis sanitaria, disgustó a gran parte de la población gallega. Sin embargo, los socorristas de las playas coruñesas, como son Rakel García y Francisco Sánchez, agradecen poder tener un año «un poco más tranquilo», pese a las complicaciones que suponen los protocolos de prevención actualmente establecidos.

«Es increíble cómo un solo día puede repercutir tanto en el resto del mes», explica García, después de admitir que «San Juan es una festividad muy bonita, pero genera muchos problemas». Los trabajadores de salvamento en la zona de Orzán y Riazor han notado una gran diferencia este verano: «Las estadísticas de actuaciones han bajado muchísimo», indica la socorrista.

El cambio se ha evidenciado no solo en la reducción de accidentes por ahogamientos o quemaduras, sino también en los residuos en la arena. Otros años, pese a las jornadas de limpieza tras las hogueras, los restos de basura, a veces muy pequeños, son difíciles de eliminar en su totalidad. El arenal, durante el mes de julio, continúa teniendo esquirlas de cristales, clavos y otros materiales que son motivo de diferentes heridas y cortes, tanto para los bañistas como también para los propios socorristas. Como coordinadora del servicio de salvamento, García les pide a los profesionales que «vengan con zapatillas deportivas viejas, por lo menos, durante los diez días siguientes a San Juan». Sánchez, además, señala que «el mar arrastra nuevamente todo a la playa», lo que obliga a extender la limpieza en el tiempo.

Las medidas de protección se han incrementado a causa de la pandemia

Este verano, los socorristas constituyen uno de los principales grupos de riesgo de contagio de covid-19.

Si salvar la vida de una persona ya era difícil con el sistema habitual, Marcelo Oitavén, supervisor del departamento de Socorrismo en Miño, reconoce que «o protocolo implantado pola pandemia complicou substancialmente o servizo de salvamento». Especialmente, en lo que a tiempos se refiere: «O verdadeiro problema que implica a preparación do socorrista co covid-19 é o retraso nos tempos de intervención e inicio de reanimación, cando é importante comezar de forma inmediata» señala.

Juan Manuel Suárez Vilas, coordinador de Emergencias y Protección Civil de Oleiros, asegura que este año, previo al comienzo de la temporada, «se ha dado formación complementaria al personal seleccionado para garantizar la protección y la intervención del socorrista ante el coronavirus».

En la labor del salvamento, el contacto físico directo se convierte en un riesgo y esto obstaculiza el servicio por completo. Oitavén explica que antes el socorrista que practicaba la inmersión acuática, contaba con el apoyo logístico en la arena. En la actualidad, «o rescatador non comeza a reanimación. Este extrae a vítima, debe examinala a certa distancia, e procurar ao mesmo tempo que a xente non se aproxime porque a persoa está coas vías respiratorias abertas».

Por su parte, el coordinador de Oleiros comenta que «este verano se ha dotado a los socorristas de mascarillas, pantallas, buzos y batas de protección de categoría 3 y, además, disponemos de productos para realizar la desinfección de los puestos». Material de prevención al que deben recurrir en caso de realizar una intervención: «Soamente cando o profesional estea debidamente vestido, poderá continuar co protocolo de salvamento e utilizar o balón de osíxeno e encargarse da osixenación», declara Oitavén desde Miño.

El balón resucitador

Ahora, los socorristas deberán pasar del «boca a boca» al uso del ambú (balón de oxígeno) para preservar la integridad física del profesional de seguridad acuática. Entre las nuevas modificaciones que ha supuesto el covid-19 se encuentra el uso obligatorio de este balón resucitador, que ya estaba disponible en algunos puestos de socorrismo.

Marcelo Oitavén indica que «as vías respiratorias son algo que debemos evitar a toda costa». Incluso, en el momento del chequeo previo a la reanimación, recuerda que está pautado que «o socorrista encargado de intervir á vítima tampouco se aproxime demasiado por si esta mantén as vías respiratorias abertas». Cada equipo deberá estar provisto de filtro antiviral de un solo uso.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de A Coruña

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

185 socorristas para 24 playas