A Coruña acomete la tercera mayor peatonalización desde los años 90

Los carriles cerrados en marzo siguen a la reforma de la Marina y la Ciudad Vieja


A Coruña

A Coruña ha ejecutado en dos meses, en silencio y sin la habitual oposición que causan ese tipo de medidas, una de las mayores peatonalizaciones de espacios públicos desde la década de los 90, cuando cerró al tráfico la calle Barcelona.

La decisión del gobierno local de mantener de forma indefinida las limitaciones a la circulación aplicadas durante el estado de alarma, con el fin de facilitar que los transeúntes cumplan con la distancia de seguridad, supone la apertura de más de 45.200 metros cuadrados de ciudad.

Desde los 90, solo dos intervenciones liberaron de coches una superficie mayor: la reforma de la Marina y el Parrote, lanzada en el mandato 2011-2015 por el PP, que aportó 50.000 metros cuadrados, y la peatonalización de la Ciudad Vieja.

La Marina y el Parrote

La remodelación de la Marina y el Parrote incluyó una importante obra, con la construcción de dos nuevos túneles y aparcamientos subterráneos. Los trabajos costaron más de 53 millones de euros, aunque el Ayuntamiento aportó poco más de diez, y el resto salieron de las arcas de la Xunta y la Autoridad Portuaria.

La obra, que no estuvo lista hasta después de las municipales del 2015, fue además objeto de polémica. El «frente cívico Somos Maioría» presentó una querella por considerar que la reforma era ilegal y, entre otros cargos públicos y funcionarios, intentó que se acusase al entones alcalde, Carlos Negreira, por supuesta prevaricación.

Las querellas fueron archivadas después de las elecciones sin que se detectase ninguna irregularidad. La Marea, que llevó en su candidatura al portavoz de Somos Maioría y había vinculado la obra con casos de corrupción, no se pronunció sobre el archivo.

La Ciudad Vieja y su demora

También en aquel mandato se inició la peatonalización de la Ciudad Vieja, con la prohibición de aparcar en todo el barrio a los no residentes. Al año siguiente estaba previsto evitar la entrada de vehículos, con la excepción de residentes, servicios de emergencia y transporte público.

Pero el plan quedó estancado tras las elecciones municipales. El gobierno de la Marea no lo llevó a la práctica hasta el verano del 2018, después de reiteradas peticiones de vecinos y comerciantes. La principal novedad que introdujo fue prescindir de las cámaras que se iban a instalar para asegurar que se cumplía la prohibición de entrar en la zona, lo que obligó a la Policía Local a desplegarse durante meses para asegurar que la peatonalización tenía algún efecto práctico.

La nueva peatonalización

La actual reforma apenas ha necesitado obras. Se planteó como una medida provisional durante el período de alarma, en el que se acotarían para los peatones carriles de dos tramos del paseo marítimo (del dique de abrigo al Millenium y de la rotonda de la travesía de los Rosales al Portiño), en el entorno del estadio de Riazor, en la avenida de la Marina y los Cantones, y también en las calles que van desde Cuatro Caminos hasta Matogrande.

En total, esos carriles suman los mencionados 45.234 metros de superficie. La mayor parte, 35.170 metros, corresponden a los dos tramos del paseo marítimo, que fue una de las vías de la ciudad más concurridas en los primeros días de la «desescalada».

Tampoco se ha necesitado, todavía, una inversión de calado. Para acotar los carriles se han empleado vallas, conos y otras señales, ya que la medida se planteó como provisional. El plan del gobierno de Inés Rey es mantener la peatonalización de forma indefinida, aunque se corregirá si hay problemas de circulación.

La provisionalidad debe hacer honor a su nombre en los próximos meses. El departamento de Urbanismo, que dirige Juan Díaz Villoslada ha anunciado una reforma de los Cantones y el Obelisco, que incluirá una ampliación de los espacios para el paseo. También tiene previsto iniciar la reforma del paseo marítimo incluida en el plan Eidus, que se financiará con fondos europeos. El corredor entre Cuatro Caminos y Matogrande formará parte de la ronda peatonal de 3,5 kilómetros de longitud que unirá San Diego con la zona del Agra.

En el entorno del Riazor se han acotado al tráfico un carril de la avenida de la Habana y otro de Manuel Murguía. En la segunda de esas calles ya se ejecutaron mejoras en la acera cuando se reformó el estadio, en el 2018, pero a finales del 2019 se anunciaron nuevas mejoras como la incorporación de carril bici.

Mejoras en otras zonas

El gobierno local también prevé reformar otras calles en las que no se intervino durante el confinamiento. La principal es la bulevarización de San Andrés, en la que se prevé avances en próximos meses, sin olvidar la reforma de la zona del Parrote, que no se tocó en todo el mandato anterior a pesar de los cambios en el tráfico ocurridos tras la apertura de los túneles de la Marina.

 Nuevas zonas libres de automóviles Superficie en m2
Paseo marítimo del dique de abrigo hasta el Millenium.19.110
Paseo marítimo de la rotonda de travesía de los Rosales al Portiño.16.059
Entorno del Estadio, avenida de la Habana y Manuel Murguía.3.000
Avenida de la Marina-Cantón Grande-Cantón Pequeño.1,955
Corredor peatonal entre Cuatro Caminos y Matogrande. 5.108

 

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