Los nuevos saludos son con ojos y cejas

Se acabaron los besos, los abrazos y los apretones de manos, el covid nos exige desarrollar un protocolo nuevo. Las claves: actos breves o telemáticos. Y olvídate de los cócteles


Lo cantó Amaral en uno de sus primeros éxitos: «Sin besos de despedida y sin palabras bonitas / Porque te miro a los ojos y no me sale la voz...». Esa mirada es la nueva forma de saludar que ha traído el covid-19: «Ahora mismo la gestualidad facial es suficiente para el saludo». Esto dice Olga Casal Maceiras, doctora en Comunicación de la Universidade da Coruña. Y detalla: «Los ojos cobran mayor protagonismo porque toda la gestualidad se va a centrar en los ojos y en las cejas». Ante la ironía de que entonces Fernando Simón, con sus pobladas cejas, no tendrá problemas de comunicación se ríe y matiza «pero no las usa mucho; sus cejas no son muy expresivas». Esta nueva forma de saludar «va en contra de nuestra cultura de contacto, nos cuesta mucho no tocarnos», argumenta Casal. Como ejemplo de esta novedad alude a lo ocurrido con la visita de los Reyes de España a París, el pasado 11 de marzo: «Fue muy comentado que saludaron de lejos a Macron pero los representantes públicos son los primeros que tienen que dar ejemplo y mantener las distancias». Reconoce que los profesionales del protocolo están viendo cómo se concreta todo esto «porque aquí no somos de juntar las manos, como en Tailandia, llevarlas al corazón o inclinar la cabeza», como hacen en otras culturas. Olga Casal resume la situación «con una frase que vi por ahí estos días y me gustó: o te aclimatas o te aclimueres. No es mía, pero me gusta».

Y como se trata de aclimatarse, más de 500 profesionales de la Asociación Española de Protocolo (AEP) acaban de celebrar unas jornadas telemáticas de las que salió un decálogo sobre cómo debería ser el nuevo protocolo. Una de las principales ideas afecta a quienes hablen en los actos públicos y aunque ellos lo dicen de otra forma en el lenguaje coloquial sería: «No se enrolle». Brevedad. Un ejemplo ha sido la firma del acuerdo de prolongación de los ERTE, un acto que tuvo lugar el 11 de mayo en la Moncloa: duró poco más de dos minutos, no incluyó discursos y se limitó a las fotos y la firma del documento. «Alguien ha dicho que es el acto protocolario más corto de la historia, pero es el nuevo protocolo al que nos enfrentamos», augura Javier Aguardo director de comunicación de la AEP.

Él explica que la idea del pronunciamiento de este colectivo «surgió cuando subía la curva de fallecidos». Empezó entonces una batalla política, «en la que nosotros no entramos», sobre las banderas a media asta como homenaje a los muertos. «El luto nacional lo tiene que decretar el Gobierno de España, y ya ha anunciado el presidente que se hará un gran acto cuando estemos todos en la fase 1», recuerda Aguado. Pero hubo autonomías que lo decretaron por su cuenta «y he visto en algún sitio la bandera de España izada y al lado la autonómica a media asta».

Algo parecido ocurre en A Coruña donde las banderas del ayuntamiento están a media asta, tras el luto decretado por el gobierno municipal socialista, mientras a unos cientos de metros, en la Delegación del Gobierno en Galicia, están izadas. Por ello, los profesionales contactaron con protocolo de Presidencia del Gobierno «para regular este guirigay», explica Aguado. De pasada aporta un dato curioso: «No está regulado por ley la colocación de la bandera de Europa. Si no está, no pasa nada». No obstante, considera positivo que el día de Europa, el pasado 9 de mayo, la enseña europea se izara a media asta en el acto celebrado en Madrid. Entiende que era un reconocimiento «a lo que está ocurriendo».

ACOTAR LOS TIEMPOS

«Austeridad y sobriedad no exentas de solemnidad», dice uno de los puntos del decálogo elaborado por la AEP en su Guía de recomendaciones de protocolo y eventos ante el covid-19. Aunque el decálogo está enfocado a la previsible avalancha de homenajes a fallecidos y colectivos implicados en la pandemia que tendrán lugar en los próximos meses, también alienta la celebración de eventos vinculados a la responsabilidad social corporativa y a la sostenibilidad. Todo ello con la indicación de «acotar los tiempos», sobre todo al principio por el temor social a los espacios cerrados. Por ello invitan a «replantear los protagonistas del acto», algo que Javier Aguado sintetiza en «poca gente y que estén los que tengan que estar». Esto implica la «posible limitación de intervenciones institucionales». Es lo que ocurrió en el cierre del tanatorio provisional del Palacio de Hielo de Madrid donde la emotiva intervención de Margarita Robles destacando el papel «de nuestras Fuerzas Armadas, de la UME, del Ejército de Tierra» y recordando a los fallecidos duró menos de un minuto y medio.

Entre los participantes en la elaboración del decálogo de la AEP está la Asociación de técnicos de protocolo y relaciones públicas e institucionales de Galicia. La preside Rafael Vidal que destaca el protagonismo adquirido por Internet en esta pandemia. Por ello desde la AEP proponen la «reorientación hacia nuevos formatos» con eventos híbridos: presenciales y telemáticos. De todos modos reconoce que «existe una gran preocupación en el sector de los eventos y del protocolo ante la crisis y ante la previsión de actos no presenciales».

ADIÓS A LOS CÓCTELES

Olga Casal secunda la vía híbrida y destaca cómo la informática «ha sido un parche que nos ha salvado la vida» en este confinamiento. Considera que los actos a través de Internet tienen ventajas como «la democratización: cualquiera puede llegar a ellos con un teléfono móvil». Sin embargo, «hay que recuperar la presencia. El valor de la interacción es insuperable y el ser humano necesita esa interacción». Insiste en que esa relación personal es el objetivo de muchos eventos y se pregunta qué va a ocurrir con encuentros como la cumbre del G20. «La foto de familia habrá que hacerla con un ojo de pez o un dron y eso complica mucho la imagen que se quiere transmitir», apunta Casal. De hecho ya ocurrió cuando el ayuntamiento coruñés decretó el luto oficial y la corporación municipal posó en la plaza de María Pita: «Era una imagen muy extraña, todos separados...», evoca Casal.

Javier Aguado avanza que el nuevo protocolo pone en peligro los cócteles ya que «tendrías que dejar la comida en la mesa, porque no puede haber personas sirviéndola». Es el replanteamiento del cátering que también aparece en el decálogo. Lo mismo ocurre, indica Olga Casal, con eventos más habituales como un banquete «si tienes que poner cada comensal a dos metros...».

Todo esto llevará, señalan desde la AEP, a la celebración de eventos más exclusivos en los que aconsejan presentaciones en off y con «preeminencia de símbolos, gestos e imágenes». Serán actos con ausencias en los que tendremos que aprender cómo se abraza con una mirada o se saluda con las cejas.

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