Enfermedad mental y familias, una convivencia difícil entre cuatro paredes

Al comienzo del estado de alarma hubo pocos casos en Urgencias, pero aumentan

Puerta de acceso al servicio de Urgencias del Hospital de Santiago
Puerta de acceso al servicio de Urgencias del Hospital de Santiago

La Voz

En algunos centros hospitalarios, los psiquiatras apuntan que en el inicio del confinamiento se atendieron pocos casos urgentes, pero que con el paso de las jornadas se ha ido incrementando el número de personas con enfermedades mentales que acuden al servicio de Urgencias. No poder salir de casa tiene repercusiones en la mayoría de la población y más aún en aquella que está a tratamiento psiquiátrico.

Mar Piñeiro preside la Asociación Fonte da Virxe, que presta apoyo a personas con problemas de salud mental y a sus familiares, y apunta que «hay frustración en los domicilios porque el desgaste es terrible. En nuestro colectivo la depresión o la descompensación es mayor que en otros, aunque hay control y prestamos ayuda con las medidas que están a nuestra disposición».

La presidenta de esta entidad que trabaja en Santiago y su entorno comenta que en estos momentos «hay pocos ingresos hospitalarios. Los pacientes entran en Urgencias y ya salen». Piñeiro explica que las Administraciones no están prestando mucho apoyo: «Siempre recae todo el peso sobre la familia. Por ejemplo, una persona necesitaba ingresar y ser derivada a un centro. Se pidió una orden judicial para el ingreso y no surtió efecto. Los familiares no tienen por qué preparar todo para llevar al enfermo a un centro asistencial».

«Hay frustración en los domicilios porque el desgaste es terrible»

Roces y conflictos

«Si la convivencia ya es difícil en una situación normal, durante el confinamiento hay más roces», apunta Mar Piñeiro. El docente y psicólogo barbanzano Olegario Sampedro, fundador del Instituto de Mediación Educativa de Ribeira (IMER), destaca que «el espacio influye mucho. No es lo mismo vivir en una casa amplia que en un piso pequeño».

Más allá de la enfermedad mental, Sampedro pone como ejemplo a los niños diagnosticados de TDAH: «Necesitan salir y no podían. Ahora se ha dado más margen, pero los padres decían desde un principio que era necesario. Tengo constancia de casos en los que tanto el afectado como la familia lo pasaron muy mal». Por ello, asegura que la posibilidad de salir de la vivienda va a ser «un balón de oxígeno».

«El espacio influye mucho. No es lo mismo vivir en una casa amplia que en un piso pequeño»

Divina Amenedo, directora de Saúde Mental Ferrol, Eume e Ortegal, dice que entre los usuarios a los que atienden se dio «alguna crisis, pero ninguna descompensación ni ingreso. En algún caso hubo roces, pero la respuesta general fue buena y los problemas que el encerramiento pudo causar los solventamos».

Amenedo resalta que esta situación puede «acrecentar el aislamiento» de las personas con enfermedad mental, que al no poder acudir a los centros asistenciales reducen su actividad física, y eso acarrea un efecto negativo en su integración social.

Apoyo constante a pesar de no poder abrir los centros para realizar una atención personal

Los colectivos e instituciones que ayudan a afectados por enfermedad mental tuvieron que cerrar sus instalaciones, pero no poder prestar una atención personal no les ha impedido seguir al lado de sus usuarios. En Saúde Mental Ferrol, Eume e Ortegal mantienen un contacto telemático constante con ellos. A algunos les dan apoyo para hacer la compra o les supervisan la medicación y se la entregan en sus casas. Los educadores también realizan visitas presenciales a los domicilios.

«En algún caso hubo roces, pero la respuesta general fue buena y conseguimos atajar los problemas»

«Desde que se cerró el centro siempre hay una línea telefónica abierta para que llamen. Están respaldados y apoyados y han respondido bien, cumpliendo las normas y cuidando su salud», resalta Divina Amenedo. En el colectivo ya piensan en reorganizar espacios y la atención, así como adquirir el material de protección necesario para volver a abrir y recuperar la actividad.

La Asociación Fonte da Virxe continuó realizando seguimientos a sus usuarios y espera abrir en breve sus centros: «Vamos a hacer un pedido de material de protección como gel, mascarillas, guantes... estamos deseando volver, porque cuanto antes empecemos, antes se podrán resolver los diferentes problemas», apunta Mar Piñeiro.

José Ramón Silveira: «Esperamos mucho trabajo cuando se dé por finalizado el período de confinamiento»

F. Brea

El presidente de la Asociación Gallega de Psiquiatría apunta que es posible que esta crisis genere más enfermedades mentales

José Ramón Silveira es psiquiatra en el Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac) y, además, preside la Asociación Gallega de Psiquiatría. El inicio del estado de alarma y las medidas de confinamiento redujeron la carga de trabajo en cuanto a atención presencial se refiere, pero los psiquiatras siguen cuidando de sus pacientes a diario.

—¿El confinamiento está repercutiendo en los pacientes psiquiátricos?

—Sin duda. A todos nos está alterando algo esta situación, y a nuestros pacientes también.

—¿Atienden un volumen importante de urgencias?

—Durante los primeros días tras decretarse del estado de alarma se notó una bajada importante en la atención urgente. Entendemos que por temor al contagio o por no querer salir de casa. Con el paso del tiempo han ido aumentando los casos atendidos en Urgencias por malestar o descompensación psíquica, que cuando se vuelve insoportable obliga a acudir al hospital. Aun así, el número de las atenciones urgentes son menos que antes de la crisis.

Seguir leyendo

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de A Coruña

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

Enfermedad mental y familias, una convivencia difícil entre cuatro paredes