Dolores Cabrera: «Esto es peor que una guerra»

Suya fue durante 20 años la Escuela de Lolita en A Gaiteira. Cumplió los 90 confinada


a CORUÑA / LA VOZ

Confinada como todos, pero acompañada por su familia, Lolita Cabrera (A Coruña, 1930) cumplió los 90 años el pasado lunes en su casa de A Gaiteira.

-¡Feliz cumpleaños, Lolita!

-¡Muchas gracias!

-¿Cómo se siente?

-Me siento bien, porque estoy con mi hija y con mi hijo. También tengo otra hija, pero ella vive con su familia. Y luego tengo una nieta que está en Alemania.

-Habrá caído una videollamada grupal para celebrarlo, ¿no?

-Sí, fue muy bonito. Estábamos todos. Hasta se puso mi nieta desde Alemania [es ingeniera en Stuttgart] y la otra hija, con mis dos nietos, que viven en la calle de La Merced. Así que estoy muy feliz, muy bien.

-¿Cómo lleva lo de no poder salir de casa? ¿Se le hace duro el confinamiento?

-Yo lo llevo bien, porque ya no era de andar mucho. Lo que hacía era ir a tomar un café con mis amigas todas las tardes, pero por la mañana ya no salía de casa.

-¿A qué hora se levanta?

-A las diez y media.

-¿Cómo pasa las mañanas?

-Soy suscriptora de La Voz de Galicia desde hace muchísimos años; ya lo eran mis padres. Así que, entre que leo el periódico y oigo RadioVoz, se me va pasando la mañana.

-Y por la tarde, entonces, a darse un garbeo por A Gaiteira.

-Antes del confinamiento, bajaba sobre las siete y volvía sobre las nueve y media, o las diez. Si, yo nací aquí en A Gaiteira y he vivido toda la vida en este barrio. Siempre por aquí.

-¿A que se dedicó?

-A dar clase... Y a cuidar a mis hijos, a nada más.

-Y a nada menos. Porque usted dirigió una escuela en A Coruña.

-Sí, yo tuve un colegio, le llamaban la Escuela de Lolita. Lo tuve abierto durante veinte años.

-¿Dónde estaba?

-En la calle Poeta Trillo Figueroa, en la casa de mis padres, que era donde vivía yo. Estaba en una habitación en la misma casa.

Aquellas escuelas que había antes, de barrio, eran así, pequeñitas...

-¿Y qué recuerdos tiene de aquella etapa de su vida?

-Algún alumno aún me viene a saludar de vez en cuando. El otro día estaba yo sentada en el centro comercial Cuatro Caminos tomando café y vino uno y me dijo: «¿Tú no eres Lolita? Pues yo fui tu alumno».

-¿Se acordaba de él?

-No muy bien. Piense que, en una época llegué a tener 65 alumnos juntos, de todas las edades. Pero aprendían bien. Una madre me dijo un día que fue una pena que lo dejara, así que no debía de ser tan mala.

-¿Su asignatura favorita?

-La Geografía, los ríos, los lagos, las poblaciones...

-Sigue viviendo en la misma calle donde tenía la escuela.

-Si, en la misma calle, en Poeta Trillo Figueroa. Vivo enfrente a la panadería que hay aquí. Siempre viví por el mismo sitio.

-¿Qué más cosas le han dejado un recuerdo bonito en la vida?

-Estuve dos meses viviendo en Miami y he viajado mucho con el Imserso. He ido a toda España. Y con Felipe Senén también viajé mucho y conocí mucho.

-Lo del Imserso fue un foco de contagio de coronavirus...

-Esto es una cosa rarísima. Yo creo que esto es peor que una guerra. Me parece a mí, no sé.

-La propia ONU dice que esta pandemia es la peor crisis que hemos vivido desde la Segunda Guerra Mundial.

-A ver yo no viví la gripe del 18, porque nací en el 30. Y con la Guerra Civil yo era muy pequeña. Pero me da mucha pena lo que está pasando. Además, es una cosa tan grave y tan rara.

-¿Está preocupada? ¿Se siente vulnerable?

-Sí, por ejemplo, mañana tengo que ir a poner el Sintrom y siento un poco de miedo por eso.

-¿Qué tal va de salud?

-Estoy bien. Nunca me operaron de nada. Lo del Sintrom, nada más, porque tengo una arritmia desde hace tiempo.

-¿Hace algo de ejercicio?

-Antes caminaba mucho, pero ahora me duele un poco una pierna y no ando tanto. Pero antes, por ejemplo, iba caminando desde A Gaiteira hasta La Solana.

«Antes de esto, me gustaba ir a la Pulpeira de Melide de vez en cuando»

Además de sus paseos diarios por el barrio de A Gaiteira y el café con sus amigas, Lolita Cabrera echa de menos tomarse un pulpito en ocasiones especiales.

-Me gustaba ir a la Pulpeira de Melide de vez en cuando.

-Con sus amigas, claro.

-Sí, íbamos todas. De vez en cuando organizábamos una comida y quedábamos allí.

-Y cuando era joven, Lolita, ¿qué hacía para divertirse?

-Íbamos a bailar a La Granja, en la calle Real. Y luego a La Parrilla, donde está ahora el Colón. Lo pasábamos muy bien.

-¿Y ahora qué?

-No me aburro, porque con periódico y radio y tele, me paso el día muy bien.

-¡Caray! Los medios de comunicación le tenemos que hacer un monumento... ¿Cuál es el secreto para llegar así de bien a los 90 años?

-A ver, yo de mente me encuentro bien. Físicamente, ya no tanto, pero estoy bien. ¿El secreto? No lo sé. No comer demasiado, quizás. Y ser mujer, que dicen que vivimos más.

-¿Se cuida mucho?

-Bueno, nunca fui muy glotona. No soy de comer muchísimo. Me gusta poco y bueno.

-No sabe usted nada, ¡Lolita!

-Ja, ja..

-¿Tiene carácter?

-Soy de carácter tranquilo, eso influirá también, sí, sí.

-Lo de no alterarse.

-Bueno, la procesión va por dentro. Lo que pasa es que me sé contener.

-¿Qué le gusta ver en la tele?

-Veo la serie Amar es para siempre después de comer. Algunas veces me quedo dormida, pero no siempre.

-¿Cómo ve la ciudad?

-A Coruña está muy bonita. Y mi calle está muy limpita siempre. Pasan de noche a barrerla o a limpiarla.

De A Gaiteira: Lolita es una de las vecinas que más se ha paseado el barrio de A Gaiteira. Es donde nació y donde vivió toda su vida.

Cuando acabe todo esto: Aparte del «gran fiestón en su honor» que le prepara la familia para celebrar los 90, como nos cuenta su hijo Adolfo López, después, se irá a pasear y «a tertuliar» con sus amigas, como siempre.

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