Baldomero Rodríguez, el olvidado empresario que trajo la luz a Monforte

Vendía balas para revolver que le llegaban por gren desde A Coruña y fue banquero, vendedor de jamones y empresario taurino

A la izquierda, la casa en la que vivió Baldomero Rodríguez, que aún sigue en pie en la calle Doctor Casares
A la izquierda, la casa en la que vivió Baldomero Rodríguez, que aún sigue en pie en la calle Doctor Casares

monforte

Baldomero Rodríguez Martín, como arriero que era de profesión, conocía Monforte desde su juventud por los viajes que realizaba desde tierras castellanas al valle de Lemos. Y acabaría por convertirse, sin duda alguna, en uno de los personajes más interesantes que tuvo la población entre las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX. Siguiendo el testimonio de su bisnieta, Susana Wirtz, en Monforte se encontraba como en ningún otro lugar de los muchos que había recorrido. Es por esa razón por la que decide instalarse como vecino y comenzar con sus actividades comerciales en esta localidad.

De su mano se materializó la primera instalación de luz eléctrica de la que se abasteció la población de Monforte. Pero esa fue solo una de sus múltiples facetas. Junto con otros emprendedores monfortinos, también pasó a la historia pionero de una banca local. Entre sus actividades estaba desde la venta de «cápsulas llenas para revolver» a la comercialización de manteca y mantequilla, patatas o huevos.

Una noticia de la época se hace eco de la llegada a la estación de ferrocarril de Monforte de un cargamento de cinco mil balas procedente de la ciudad de A Coruña del que era destinatario Baldomero Rodríguez.

Estos negocios los compaginaba con fuentes de ingresos tan dispares como la fabricación de barras de hielo, la exportación de jamones y un almacén de harina, aceites y cereales. No se acaba ahí, sin embargo, su dilatado currículo como emprendedor. Baldomero Rodríguez explotó además aceñas en el río Cabe y plazas de toros desmontables. Fue, por otro lado, recaudador de contribuciones en Monforte, Sober, Chantada y Bóveda, entre otras varias actividades.

Vivía en Doctor Casares

A finales del siglo XIX, Baldomero Rodríguez Martín, dirigía sus múltiples negocios desde un inmueble de piedra sillar que aún se conserva en la calle Doctor Casares, conocida popularmente como la Peña. Junto con Demetrio Guitián y Manuel Yánez, fue promotor de una exitosa banca local antes de que comenzaran a ubicarse en Monforte sucursales de algunas entidades bancarias que todavía hoy mantiene abiertas oficinas en esta localidad.

En el año 1891 se le menciona en una de las publicaciones locales que proliferaban en esa época por la aceña que tenía en el río Cabe. «La corporación, después de breve decisión sostenida entre los Sres Yáñez y la presidencia, acordó la creación de una plaza de vigilante de consumos para el artefacto harinero de la calle de la Peña, hoy denominada de La Estación, y el río Cabe en toda su extensión entre las Aceñas de D. Baldomero Rodríguez y la de D. Carlos Guitián», recoge la reseña.

En el Ayuntamiento se conserva un expediente, en este caso del año 1894, en el que se da cuenta de la concesión de licencia a Baldomero Rodríguez para clavar postes en las carreteras provinciales de Bóveda a Monforte, y en el ramal a Vilanova, y tender cables del alumbrado eléctrico que instalará una empresa de la población. En el documento se habla de que el tendido se podrá utilizar usando el salto de agua de la presa de la acequia que hay en el río Cabe en el sitio conocido como Vilanova.

La luz llegó en 1896

También se comenta en ese expediente que es preciso eliminar tres árboles existentes delante de la capilla de San Pedro, hoy en día, perteneciente a la familia López Baamonde, ya que podían entorpecer la corriente eléctrica de los cables tal como cita el escrito. La presa existente en Vilanova, por otro lado, garantizó los primeros suministros de luz eléctrica a la ciudad.

Las instalaciones de luz eléctrica en los hogares de Monforte comienzan a utilizarse en el año 1896. Meses después, más concretamente, el 8 de julio de 1896, se inaugura el alumbrado público y con este motivo se celebraron diversos actos de gran solemnidad.

Fundó a finales del siglo XIX el primer banco local con Demetrio Guitián

y Manuel Yáñez

 

Las publicaciones de la época que se editaban en Monforte y otros diarios de mayor difusión se hacían eco de la publicidad y la actividad empresarial de Baldomero Rodríguez Martín. A la derecha de estas líneas, un anuncio alude a su condición de «exportador de alubias, maíz, jamones, huevos y patatas». También comercializaba manteca y mantequilla de vaca y era cliente de «cápsulas cargadas para revolver» suministradas por los señores Hervada de A Coruña.

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