Vilariño, el agreste refugio de familias de A Coruña durante el confinamiento

Visitamos una aldea de Oza-Cesuras donde la carretera muere. «No hay Wifi, pero estamos encantados»


Oza-Cesuras / La Voz

Cuando Manuel y su familia oyeron el mandamiento de encerrarse varias semanas, nadie tuvo dudas en marcharse a la aldea. Sabían que en su destino de confinamiento no dispondrían de Wifi pero compensaba. Quedarse en un piso del Agra, casi todo interior, o vivir el estado de alarma a 400 metros del nivel del mar, con preciosas vistas a un valle, con stock de oxígeno y rodeados de casas restauradas con muy buen gusto. «En los teléfonos tenemos que tirar de datos para hacer los deberes pero…», lamenta Manuel Chouzas. No acaba la frase pero el gesto de su cara lo dice: compensa, sí, compensa no tener Internet. Vilariño es la aldea de sus suegros. Aquí está desde hace un mes con ellos, su mujer y sus hijos, de 9 y 11 años. «Lo llevan bien», dice.

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