Los alquileres empiezan a bajar pese a que la oferta de vivienda sigue cayendo

Las inmobiliarias constatan un trasvase de pisos turísticos al mercado tradicional


Redacción / La Voz

No hay nada más letal para la economía que el virus de la desconfianza. Y ese es el que ya ha infectado el mercado de la vivienda. Así lo certifican las inmobiliarias gallegas que, pese a estar con la verja bajada, empiezan a constatar ya un cambio de tendencia. Especialmente, en el mercado del alquiler, cuya burbuja empieza a pincharse.

«Tenemos clientes que ya nos llaman para decir que bajemos 50 euros», apunta Benito Iglesias, presidente de la Federación Gallega de Empresas Inmobiliarias (Fegein), que destaca que estos ajustes no se están produciendo por un aumento de la oferta de viviendas. Al contrario, el stock de casas disponibles para alquilar sigue en mínimos históricos y ronda, según sus cálculos, las 3.125 en toda la comunidad. En A Coruña, por ejemplo, la bolsa de pisos se redujo un 3 % desde diciembre, y se sitúa ahora en los 750.

Pese a que hay menos competencia, los arrendadores han empezado a darse cuenta que la situación económica ha cambiado, y en un contexto de aumento del desempleo y de los ERTE, empiezan a ajustar sus pretensiones. Y lo hacen con más rapidez incluso en el mercado del alquiler comercial, ante la amenaza de una sangría de negocios si los cierres forzosos se prolongan mucho más en el tiempo: «Ya apreciamos bajadas de un 10 % del precio en las ciudades de Vigo, A Coruña u Ourense».

Y lanza un aviso a navegantes. No estamos, dice, en un período coyuntural, por lo que más vale que los propietarios asuman el cambio en el mercado, porque como se enroquen y se nieguen a ajustar los precios «van a ver cómo en los próximos meses su local va quedar vacío».

Quienes han empezado a amoldarse a la nueva realidad del sector, necesidad obliga, son los dueños de pisos vacacionales, que ya empiezan a retornar al mercado del alquiler tradicional ante el frenazo en seco del turismo. De momento, expone Iglesias, ya se ofertan para arrendamiento de larga estancia «en torno al 10 o 15 %» de esos inmuebles.

Aunque habrá que esperar al verano, y ver cómo avanza la recuperación social y económica, para ver si ese trasvase se revierte o, por el contrario, se acentúa en los próximos meses, lo que será determinante en términos de oferta y también de precios.

En cualquier caso, el representante de las inmobiliarias gallegas deja claro que no todo son buenas noticias para los inquilinos, porque la rebaja en los precios llegará acompañada de un endurecimiento en el acceso al alquiler para muchas familias, a las que se exigirán muchas más garantías: «Al justificante de ingresos que siempre se solicita en la firma de un contrato de arrendamiento, se le va a sumar, de manera mayoritaria e inmediata, una póliza que cubra impago de renta o, en su defecto un aval bancario».

Por eso, urge una reacción de la Administración, a la que reclama la creación de un parque social de viviendas y un plan de choque con viviendas de protección oficial que dé solución a la demanda de rentas medias y bajas.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de A Coruña

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
5 votos
Comentarios

Los alquileres empiezan a bajar pese a que la oferta de vivienda sigue cayendo