Un hombre y una mujer se golpean en plena calle durante el estado de alarma

Hasta seis vehículos policiales tuvieron que acudir al barrio coruñés de Palavea para separar a la pareja, que reside junto a varias otras en un edificio okupa

;
Pelea en Palavea Pelea en Palavea

A Coruña

Cuando no se puede salir de casa más que para comprar víveres, un hombre y una mujer se intercambian golpes en la calle. Se gritan, insultan y los vecinos salen a las ventanas a llevarse las manos a la cabeza y llamar a la policía. Muchos quieren intervenir, separarlos y decirle cuatro cosas al varón. Pero la policía, que no es la primera vez que acude al lugar para poner orden, les pidió que no se metieran, que los llamen a ellos y que ellos se ocupan de todo.

No es algo que sucede de manera aislada. Cuando no es una pelea, son gritos o ver arrojar basura desde la ventana. «Viven como antes del confinamiento. Como si no fuera con ellos, sin medida alguna de aislamiento», cuenta un vecino.

Todo lo que cuentan los que viven cerca de ese edificio ocurre en Palavea, donde el 091 y el 092 se marcan casi a diario «porque la gente ya no puede soportar más lo que está pasando en esa casa y lo que están haciendo los que en ella viven», dice un miembro de la asociación de vecinos del barrio.

Esa escena terrorífica en la que un hombre y una mujer se dan fuertes bofetadas y se enfrentan a quienes intentan poner paz movilizó a seis vehículos de la Policía Nacional y Local.

En pleno estado de alarma. Frente a uno de esos tantos edificios que dejaron a medio hacer cuando estalló la crisis del ladrillo en el 2008 y ahora dan cobijo a okupas. Cuando los seis bloques de la calle Padre Busto enseñaron sus cimientos hace 12 años nadie en el barrio entendía que les hubiesen dado la licencia, pues se comían parte de la calzada, una vía ya de por sí estrecha. Las protestas vecinales no fueron escuchadas y la construcción concluyó. Pero nadie llegó a vivir en sus 60 viviendas más allá de las decenas de okupas que tomaron el edificio durante el último decenio.

El estallido de la burbuja inmobiliario le dio en la línea de flotación y el promotor desapareció.

Desde entonces, el conjunto residencial, conocido por Epamar, está patas arriba. Son pisos incendiados, desvalijados y llenos de suciedad. En el corazón del barrio, junto al centro cívico y al mercado. Prácticamente toda la manzana se encuentra en la misma situación: puertas reventadas, cristales rotos y cuadros eléctricos hechos añicos para poder arrancar todo el cable. En algunos pisos se han llegado a traer hasta muebles viejos, como sillones o colchones sucios. En las paredes aparecen pintadas de todo tipo, algunas con ideología ultra, y hay tirados envases de plástico, latas de cerveza o de refresco, papeles... Un panorama desolador que hoy se vuelve más visible. En Palavea, solo sale a la calle la violencia machista.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de A Coruña

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
7 votos
Comentarios

Un hombre y una mujer se golpean en plena calle durante el estado de alarma