«Ya nos llamó una clienta para que fuéramos a lavarle la cabeza»

Algunas peluquerías prestan servicio a domicilio, mientras otras han decidido dejar de trabajar


La Voz

El sector de las peluquerías está viviendo unos días convulsos. Desde que el Gobierno decidió que los negocios no podrán abrir sus puertas pero sí realizar servicios a domicilio, hay disparidad de opiniones entre los profesionales. En A Coruña, Carlos Lourido apunta que, desde que se decretó el estado de alarma, «ya nos llamó una clienta para que fuéramos a su casa a lavarle la cabeza. Cuando una persona vive sola y tiene necesidad, hay que darle el servicio». Las medidas de seguridad son muy importantes, porque el contacto es inevitable: «Los clientes tienen que llevar mascarilla y no mirar de frente. Nosotros también la usamos, así como los guantes».

Tan solo se desplazarán a los domicilios para lavar la cabeza a aquellas personas que no puedan hacerlo por sí mismas: «Cortes no hacemos, eso no es urgente y pueden esperar. Iremos a atender a gente mayor o a quien tenga un brazo escayolado o cualquier otra circunstancia que limite su movimiento».

«Cuando una persona vive sola y tiene necesidad, hay que darle el servicio»

María José Lodeiro usó las redes sociales para comunicar que solo atendería casos de «máxima necesidad». El pasado miércoles recibió la primera llamada y reconoce que le sorprendió: «No contaba con ello, pero es un servicio necesario en ciertos casos».

Parar por precaución

Otros profesionales del sector han bajado la verja y optado por no desplazarse a domicilios. Este el caso de Ana María Martínez, quien explica que «mis clientas están avisadas de que no vamos a abrir y, por ahora, nadie me ha reclamado que acuda a su casa. Tampoco es habitual que atienda a demasiada gente mayor que pueda demandarlo». Aún así, comenta que «si alguien con necesidades especiales lo pidiera podría hacerlo. Lo que tengo muy claro es que por una cuestión estética no. Mi salud es importante».

También Lucía Sánchez ha decidido no trabajar: «No me expongo a ir a las casas. Hay un riesgo bastante grande de contagio porque hay contacto directo. Yo tengo clientas a las que no le importaría que fuera, pero no lo voy a hacer». Sánchez relata que ya los días previos a que se decretara el estado de alarma, antes de cerrar definitivamente, percibió menos asistencia de la habitual a su peluquería: «Recibí llamadas cancelando citas y el viernes ya fue un poco caos. Mi local es pequeño y dificulta que haya separación entre las personas para mantener distancias de seguridad. Hasta que se pueda volver a abrir no voy a trabajar, ya que es un riesgo».

«Hay un riesgo bastante grande de contagio porque hay contacto directo»

La peluquera coruñesa considera, además, que para muchos profesionales puede ser difícil cortar el pelo con guantes. Ella lo lleva haciendo mucho tiempo y asegura que «tienen venido de otros sitios para ver como lo hago, porque no es fácil».

Por las posibilidades de contagio tampoco trabajará Marién Rey: «Hay riesgo para nosotras y para las clientas, aunque se usen mascarillas y guantes». Además, en su caso, Rey dice que «tengo cuatro o cinco personas que vienen habitualmente que por necesidad podrían requerir el servicio. Pero, por el momento, desde que tuve que cerrar nadie me llamó preguntando si trabajábamos a domicilio».

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