La entrada apoteósica de Pedro Agar

Liberado en 1820 y aclamado por los coruñeses para presidir la Junta Suprema de Gobierno de Galicia


A Coruña

El vecindario de A Coruña siempre recibió, en libertad, de forma jubilosa y multitudinaria a quienes consideraba sus valedores y a los que identificaba como símbolos de sus ideales. Así acogieron a algunos reyes y reinas, y así aclamaron a personajes de la política y la cultura. El primero, no perteneciente a la realeza, fue Pedro Agar y Bustillo.

Había nacido en 1764 en Santa Fe de Bogotá, Colombia. Era hijo de Benito Agar, natural de Santa Mariña de Prado, en Muxía, que emigró al virreinato de Nueva Granada formando parte del séquito del virrey. Su padre regresó enriquecido, asentándose en 1778 en A Coruña en una nueva y magnífica casa que construyó en la entrada de la calle Real (el número 1, hoy conocida como Casa de Agar); aquí sería un destacado miembro de la élite comercial coruñesa. 

Combates navales

En 1780 Pedro Agar inició sus estudios de guardiamarina, distinguiéndose por su talento. Tras ser embarcado, participó en 1782 en los combates navales contra los ingleses en el bloqueo de Gibraltar. Después continuaría con los estudios superiores en Ferrol, siendo nombrado en 1787 maestro de guardiamarinas. En 1791, por sus conocimientos científicos, pasaría al cuerpo de ingenieros de marina.

Entre 1796 y 1800 disfrutó de una licencia para administrar los bienes de su padre fallecido. Tras reingresar, sería designado en 1801 director de la Academia de Guardiamarinas de Ferrol y en 1804, por sus méritos y aptitudes para la enseñanza, director de las de Cádiz.

Durante el período revolucionario y de guerra contra los franceses, sería en 1810 elegido, debido a su prestigio y talante ilustrado, por las Cortes de Cádiz para formar parte del triunvirato del Consejo de Regencia, cargo que repetiría en 1813. Tras el regreso del rey Fernando VII y la restauración del absolutismo, en 1814 sería detenido y juzgado por liberal, siendo confinado primero en Santiago y después en la ciudad de Betanzos, donde permaneció vigilado. El 21 de febrero de 1820, triunfante la revolución liberal en A Coruña, Agar fue nombrado, por los revolucionarios, presidente de la recién creada Junta Suprema de Gobierno de Galicia. Y uno de los primeros actos que hicieron fue ir a liberarlo a Betanzos y traerlo con todos los honores. 

Marcha hacia A Coruña

El 22 de mañana inició su marcha hacia A Coruña, escoltado por militares liberales; solo pararon a comer en O Burgo. A la tarde llegaron a los arrabales de la ciudad. Allí, nos dice Urcullu en su Relación de los acontecimientos, le esperaba un «inmenso gentío». Tras los «repetidos vivas» de recibimiento, «imitando las demostraciones con que los pueblos suelen a veces manifestar su respeto a los reyes», desengancharon las mulas del coche en que venía y la gente empezó a tirar del.

Atravesaron así las calles de la ciudad, llenas de público que vitoreaba y «celebraba el triunfo de la libertad», con salvas de artillería y músicas militares, hasta llegar al palacio de Capitanía. Allí, impidiendo que «tocase con sus plantas el suelo», lo llevaron en brazos hasta el salón del trono, saliendo al balcón a saludar, en medio del entusiasmo popular.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de A Coruña

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

La entrada apoteósica de Pedro Agar